30/03/2014
Ante las resoluciones del V Congreso Nacional 2da Época del Partido Socialista, en la ciudad de Rosario - 29 de marzo de 2014.
Quiero expresar mi mas sincera solidaridad a los compañeros Maria Emma Bargagna, Santiago Reggiardo y Carlos Claro Díaz, por la decisión tomada en el pleno del Congreso. Debo reconocer que el debate abordado en la Comisión de Apelaciones del Congreso fue muy clarificador, y en el cual quedaron evidenciadas las posiciones de unos y otros, pero fundamentalmente quedaron representadas las esencias de cada posicionamiento. La soberbia de unos amparándose desde una orgánica procedimental y reglamentarista, sin vinculaciones políticas e ideológicas, y con una clara pretensión sancionatoria, a manera de limpieza partidaria, que evidenciaba una cierta certeza de alguna acción espuria que asegurara su triunfo, se contraponía con la seguridad política e ideológica de quienes, apoyados en la ética y el compromiso militante, fundamentamos con creces y avalados por el fallo revocatorio de la Comisión Nacional de Ética, expusimos claras e irrefutables razones en la defensa legítima de los derechos de tres afiliados militantes injustamente suspendidos.
Otro párrafo merece la rara "actitud conciliadora" de la coordinación de la comisión que argumentando un acercamiento de posiciones elaboró un informe que solo contempló la moción sancionatoria, sin atender en ningún termino el fallo del órgano ejecutivo nacional que ya había evaluado la situación y que con fundamentos claros resolvía revocar las sanciones. Esta actitud de la coordinación de la comisión deja en claro una evidente "toma de partido" desde los fundamentos de los sancionadores y un absoluto desprecio por el fallo de la Comisión Nacional de Ética, dado que en todo momento las mociones fueron o suspensión o absolución, dentro de la comisión, ya que los mas crudos reaccionarios defensores de la sanción no sostenían la expulsión como otrora. Por eso el informe ante el pleno del congreso resultó condicionante de la decisión de muchos congresales que desconocían la situación. Esto representó, a mi entender, una clara maniobra de persuasión que forzó la voluntad de muchos congresales ante el desconocimiento y los indujo a votar por el informe apócrifo, que fue avalado por mayoría, lo cual dejó una impresión indignante para todos aquellos que en forma neutral participaron y presenciaron el debate en Comisión.
Está muy claro el accionar de cierto sector de la conducción partidaria del PS de Entre Ríos, que supo articular influencias y chantajes con otros sectores de similares carácteríticas dentro del Partido en otros distritos, lo cual ya no me sorprende. Lo que si deja una profunda preocupación es la pasividad del resto de la conducción nacional del PS ante el avance de estas practicas chantajistas en el seno partidario.
Es una cuestión de honor rescatar la intervención del compañero Raúl Lambero (militante y dirigente histórico del Partido y actual Ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe) quien argumentó en defensa de los compañeros sancionados y señaló que sostener este tipo de sanciones es abrir la puerta a una práctica persecutoria, que lejos está de los planteos de unidad con la que muchos se llenan la boca.
A pesar de todo lo acontecido, manifiesto y ratifico mi pertencia a este Partido Socialista y seguiré alentando la construcción de una alternativa seria, sana y comprometida para el país y la provincia. Y desde mi identificación con la Corriente Socialismo Popular invito a todos los socialistas de buena voluntad y compromiso, a generar el cambio que el PS de Entre Ríos necesita, para despojarnos del chantaje reinante y la especulación como forma de construcción política.
Saludos fraternales
Augusto Robledo
Corriente Socialismo Popular
PS - Victoria, Entre Ríos