06/08/2026
🇧🇴📜 ESPECIAL 6 DE AGOSTO: 201 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DE BOLIVIA ✨
🇧🇴 UN DÍA COMO HOY, HACE 201 AÑOS, NACIÓ BOLIVIA 🇧🇴
La Asamblea Deliberante, que había comenzado a sesionar desde el 10 de julio en Chuquisaca, estaba presidida por José Mariano Serrano como Presidente y José María Mendizábal como Vicepresidente. Entre los participantes cabe destacar la presencia de dos veteranos de la Guerra de la Independencia, José Miguel Lanza y José Ballivián; también fueron parte de las sesiones Casimiro Olañeta y Manuel María Urcullu, este último encargado de la redacción de actas.
Después del discurso inaugural de Serrano y un mensaje del Mariscal Sucre, el cual fue leído, habló Olañeta como uno de los mejores oradores de su tiempo, exponiendo su idea de que era imposible pensar en la unión con las provincias del Río de la Plata; luego Gutiérrez, diputado por La Paz, sostuvo que lo que fue la Audiencia de Charcas debía mantenerse unida a Perú, sin embargo, esta opinión fue refutada por Moscoso, que tuvo, sesiones más adelante, el apoyo de Olañeta y Serrano, que querían la independencia de Charcas.
La discusión terminó el 28 de julio y en agosto se votó por tres opciones:
Primero: Si los departamentos del Alto Perú se unirán a la República Argentina o se declararán separados por ser esto más conveniente a sus intereses y felicidad.
Segundo: Si el Alto Perú quedaría unido con la República Bajo Peruana o también se declararía separada.
Tercero: si los departamentos del Alto Perú se erigirían en un Estado soberano e independiente de todas las naciones, tanto del viejo como del nuevo mundo.
Sin embargo, prevaleció el sentimiento mayoritario por la autonomía, ya que la primera proposición no tuvo ningún voto a favor, la segunda sólo dos y la tercera fue aprobada por la Asamblea en pleno. Es entonces que se formó una comisión para redactar la “Declaración de la Independencia”, la cual fue firmada de forma unánime por los 48 representantes, el sábado 6 de agosto de 1825, naciendo de esta manera una nueva nación, Bolivia.
Compartimos a continuación las partes más sobresalientes de este magno documento histórico, que comienza así:
“Lanzándose furioso el León de Iberia desde las columnas de Hércules hasta los imperios de Motezuma y de Ataguallpa, es por muchas centurias que ha despedazado el desgraciado cuerpo de América y nutrídose con su substancia. Todos los estados del continente pueden mostrar al mundo sus profundas heridas para comprobar el dilaceramiento que sufrieron; pero el Alto Perú aún las tiene más enormes, y la sangre que vierte hasta el día, es el monumento más auténtico de la ferocidad de aquel monstruo.
Después de diez y seis años que la América ha sido un campo de batalla, y que en toda su extensión los gritos de libertad, repetidos por sus hijos, se han encontrado los de los unos con los de los otros, sin quedar un ángulo en toda la tierra, donde este sagrado nombre no hubiese sido el encanto del americano, y la rabia del español, después que en tan dilatada lucha, las naciones del mundo han recibido diferentes informaciones de la justicia y legalidad con que las regiones todas de América han apelado, para salvarse, a la santa insurrección; cuando los genios de Junín y de Ayacucho han purgado la tierra de la raza de los déspotas…
(…) El mundo sabe que el Alto Perú ha sido, en el continente de América, el ara donde se vertió la primera sangre de los libres, y la tierra donde existe la tumba del último de los tiranos: que Charcas, Potosí, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, han hecho constantes esfuerzos para sacudir el yugo peninsular; y que la irretractabilidad de sus votos contra el dominio español, su heroica oposición, han detenido mil veces las impetuosas marchas del enemigo sobre regiones que, sin esto, habrían sido encadenadas, o salvado solo con el último y más prodigioso de los esfuerzos.
El mundo sabe también, que colocados en el corazón del continente, destituidos de armas, y de toda clase de elementos de guerra, sin las proporciones que los otros estados para obtenerlos en las naciones de ultramar, los altoperuanos han abatido el estandarte de los déspotas en Aroma y la Florida, en Chiquitos, Tarabuco, Sinti, Tumusla, en los valles de Sicasica y Ayopaya, y en otros puntos diferentes; que el incendio bárbaro de más de cien pueblos, el saqueo de las ciudades, cadalsos por cientos levantados contra los libres, en la sangre de miles de mártires de la patria ultimados con suplicios atroces que estremecerían a los caribes, contribuciones, pechos y exacciones arbitrarias e inhumanas, la inseguridad absoluta del honor, de la vida, de las personas y propiedades, y un sistema, en fin, en inquisitorial, atroz y salvaje, no han podido apagar en el Alto Perú el fuego sagrado de la libertad, el odio Santo al poder de Iberia.
Cuando, pues, nos llega la vez de declarar nuestra independencia de la España, y decretar nuestro futuro destino de un modo decoroso, legal y solemne, creemos llenar nuestro deber de respeto a las naciones extranjeras, y de información consiguiente de las razones poderosas, y justos fundamentos impulsores de nuestra conducta, reproduciendo cuanto han publicado los manifiestos de los otros estados de América con respecto a la crueldad, injusticia, opresión y ninguna protección con que han sido tratados por el gobierno español…
(…) Nosotros habríamos también presentado al mundo una nerviosa y grande manifestación de los sólidos fundamentos con que después de la más graves, prolijas y detenidas meditaciones, hemos creído interesar a nuestra dicha, no asociarnos, ni a la República del bajo Perú ni a la del Río de la Plata, si los respetables Congresos de una y otra, presididos de la sabiduría, desinterés y prudencia, no nos hubiesen dejado en plena libertad para disponer de nuestra suerte…
DECLARACIÓN
[…] Los departamentos del Alto Perú, firmes y unánimes en esta tan justa y magnánima resolución, protestan a la faz de la tierra entera, que su voluntad irrevocable es gobernarse por sí mismos y ser regidos por la Constitución, leyes y autoridades que ellos propios se diesen, y creyesen más conducentes a su futura felicidad en clase de nación, y el sostén inalterable de su Santa Religión Católica, y de los sacrosantos derechos de honor, vida, Libertad, Igualdad, Propiedad y seguridad. Y para la invariabilidad y firmeza de esta resolución, se ligan, vinculan y comprometen, por medio de esta representación Soberana, a sostenerla tan firme, constan [sic] y heroicamente, que en caso necesario serán consagrados con placer a su cumplimiento, defensa e inalterabilidad, la vida misma con los haberes y cuanto hay para los hombres”.
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