16/12/2021
El escándalo de los ítems fantasmas ha puesto a los habitantes de la capital oriental frente a su reflejo. Pero como en el caso del espejo, las letras aparecen al revés y es cuestión de saber leerlas porque la aparición de millares de personas que no marcaban tarjeta en la alcaldía de Santa Cruz es sólo la punta del iceberg de un sistema profundamente corrupto.
De nada serviría esconder la cabeza como el avestruz o pretender que detrás de todo esto hay un maligno complot colla o, más aún, masista.
Es que, por más locomotora de la economía que sea, la modernidad posee una pesada ancla compuesta por un sistema logiero que, en vez de privilegiar la movilidad social, la destruye privilegiando los sistemas familiares y de amiguismo en contra de la democracia.
Si en los años 50 las logias sirvieron para la organización de cooperativas para los servicios públicos, hoy Toborochi y caballeros del oriente se han convertido en una rémora para el desarrollo de Santa Cruz.
Hace algunos meses, se desató el escándalo de COTAS, pues la cooperativa fue utilizada para la estafa mediante la supuesta compra de electrodomésticos en cuotas. El caso parece haber sido barrido bajo la alfombra, y ahora aparecen funcionarios de SAGUAPAC también como beneficiarios de los ítems fantasmas.
Hay que dividir estos en aquellos que contrataron activistas para levar a cabo la campaña electoral y aquellos donde simplemente el dinero iba a parar a manos inescrupulosas. Este parece ser el caso de los 800 sueldos cobrados por la mafia de Antonio “Tony” Parada Vaca y compañía. En cambio, en el primer caso, fueron ítems que, según denuncia de legisladores del MAS, parecerían haber servido para la realización de compañas electorales para Luis Fernando Camacho gobernador y Angélica Sosa alcaldesa.
Más allá de la ideología que profesen los actores de este drama, lo cierto es que presenta una gran oportunidad para Santa Cruz, y es la de replantearse no sólo su futuro económico, sino su devenir político. Las instituciones públicas no pueden, ni deben, ser agencias de empleo. Menos aún cuando estos individuos no se presentan al trabajo.
Aislarse como departamento, que es lo que Luis Fernando Camacho ha pretendido hace al no asistir a la reunión autonómica, solo traerá desunión entre los bolivianos.
Limpiar la casa, en cambio, ayudaría a pensar que otra forma de hacer política en Santa Cruz sería posible. No solo deseable. (Jaime Iturri Salmón es periodista)