09/03/2022
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El Estado tiene la obligación de proteger a los sectores económicos de su población, particularmente a los grupos más vulnerables y en el diseño del Estado local, el municipio tiene todas las condiciones para ejercer y ejercitar procesos de promoción del desarrollo económico local; y debe hacerlo, en el marco de las políticas públicas de su gestión, coordinadas con las del estado nacional cierto, pero con autonomía. Lo que configura el reto concreto en la dimensión de la VOLUNTAD POLÍTICA simple y llanamente.
Las maneras inconsultas, anti-participativas y poco transparentes de enfrentar la problemática del sector con un plan de reubicación de los mercados de abastecimiento, a partir de razones ligadas a la movilidad urbana, que mide los tiempos y rutas de los usuarios del transporte público y privado, puso bajo sospecha final a la pasada gestión municipal, de posibles consorcios fácticos o tácitos de las autoridades con los grandes supermercados. Desde este contexto adverso, el sector debe reconocerse en valor e iniciativa y retomar sus brios de emprendedores.
La solución a la demanda establecida por los trabajadores por cuenta propia, gremiales y ramas anexas, está pues “en las manos” (voluntad política) de las nuevas autoridades locales, que además debe encarar ésta como otras problemáticas importantes, de forma y complejidad metropolitana. Sin necesidad de violar la prohibición constitucional que impide la enajenación de los bienes públicos, justamente a través de una política pública de promoción del desarrollo del sistema de abastecimiento urbano qué, no solo considere, sino involucre a los distintos actores del abastecimiento alimentario y servicios conexos. Una política con la cual los asocie e integre al municipio.
Es necesario conformar una Caja de Ahorro Municipal, por llamarla de algún modo, una fábrica municipal de proyectos DEL, con capacidad de poner en valor los inmuebles de los mercados en cuestión, como propiedad municipal y establecer su monetización, para crear con ella un Fondo de Garantías mancomunadas para facilitar desde el sistema financiero nuevos productos financieros y acceso al crédito para los comerciantes establecidos. Es más, puede asimismo generarse un ámbito propicio para políticas concertadas de incentivo a una gradual y definitiva formalización de la actividad económica. En fin, un conjunto potencial de soluciones y perspectivas para encarar con éxito la solución de muy sensibles problemas actuales. Gobernar en concreto y superando el obrismo plano como filosofía de gestión.
Son más que buenas ideas, son posibilidades reales que están sobre la mesa, o mejor sobre el tablero y naturalmente se debe pensar no solo la siguiente movida, sino cuando menos un par de posibles movimientos siguientes. La partida de este ajedrez pasa por ver sí esa mentada voluntad política existe, porque de no ser así, la solución volverá a ser atributo de un constructo social exclusivamente y ello define con énfasis superior la necesidad de cohesión profunda del sector, que deberá asumir el reto en términos estrictamente privados. La alternativa naturalmente es la movilización y presión social para lograr una propuesta acordada y viable.