18/01/2016
El 28 de enero de 1892, desde la madrugada, los guaraníes se atrincheraron a la espera de los soldados en la quebrada de Kuruyuki , donde empezó la batalla.
Un dramático hecho histórico acaecido en nuestro país y poco conocido por el común de las personas ya que no existe mucha bibliografía al respecto, por no figurar en los textos escolares, y porque el Gobierno boliviano trató de ocultar semejante episodio fatídico de nuestra historia, fue la masacre de Kuruyuki, (actual provincia Luis Calvo del departamento de Chuquisaca, fronteriza con el departamento de Santa Cruz), ocurrida un 28 de enero de 1892 en el Gobierno de Aniceto Arce, siendo uno de los episodios más oscuros de nuestra vida republicana.
Los guaraníes que actualmente habitan la zona de Cordillera y el Chaco llegaron por el Brasil y el Paraguay a fines de 1400, y a partir de 1500 empezó su larga lucha en busca del “Ivimaräe” (La Tierra sin Mal).
Esta masacre significó la culminación de centenares de años de enfrentamientos entre quienes constantemente lucraron y ambicionaron el territorio guaraní y los que originariamente habitaron la zona del Chaco boliviano. Sus avasalladores (colonias españolas) y hacendados con poder económico, nunca desistieron en su afán por conquistar los recursos naturales del territorio, a costa de la sangre de miles de guaraníes.
En 1874 los Chiriguanos, Chané, Tobas, Chorotis y Tapiete se unieron para un alzamiento ante el avance armado de los blancos (karaí). Se reporta que se reunieron entre 15.000 a 20.000 guerreros. En 1875 se produjo la primera asonada mayor del Ejército boliviano causando numerosas bajas entre los indígenas.
Después de varios años de enfrentamientos con los terratenientes, los guaraníes cansados de los atropellos y abusos de los que eran objeto, además de no tener condiciones para vivir dentro de su propio terreno, se prepararon y se lanzaron a la lucha a la cabeza de un líder: Apiaguaiki el “Tüpa”. Al otro lado estaban los colonizadores y los hacendados, pero con muchas más ventajas, porque tenían el apoyo militar y levantaron un cuartel militar en la Misión de Santa Rosa de Cuevo, de donde se dirigió toda la operación.
El 28 de enero de 1892, desde la madrugada, los guaraníes se atrincheraron en la quebrada de Kuruyuki a la espera de los soldados del cuartel de Santa Rosa, donde empezó la batalla. Fue un combate desigual, los guaraníes con lanzas y flechas perecieron ante los fusiles de los soldados bolivianos, comandados por los coroneles Ramón Gonzales y Tomás Frías. La lucha se extendió hasta horas de la tarde. El resultado fue desastroso, millares de guaraníes murieron ese día y sólo cuatro soldados del otro lado. Los pocos guaraníes sobrevivientes ya vencidos se internaron a los montes y otras comunidades cercanas, donde también los soldados del Ejército boliviano los rastrearon y acribillaron a cuantos indígenas encontraron.
Algunos escaparon a la Argentina y otros a Paraguay. Durante todo el conflicto en un lapso de unos 17 años perecieron aproximadamente 6.000 guaraníes.
El valiente guerrero guaraní, Apiaguaiki Tüpa, huyendo de la persecución se encontró con Guantinguay, cacique de Caruruti, quien lo acompañó en toda la rebelión y por eso tenía ganada su confianza y prometió ayudarle a escapar. Unos días después fue tomado preso en los Sauces, actualmente población de Monteagudo, (traicionado por Guatinguay, a cambio de que se le perdone la vida), fue entregado al coronel Melchor Chavarría, quien lo condenó a muerte y fue fusilado en la plaza pública frente a toda la población como un escarmiento para las comunidades guaraníes el 29 de marzo de 1892.
Según otra versión Apiaguaiki Tüpa fue capturado y sentenciado; murió trágicamente para regocijo de los republicanos racistas. Según relato del senador Félix Rojas (2009), al líder maniatado se le introdujo una lanza de tres metros de largo por el ano, la misma que salió por la boca; luego fue expuesto en una cruz.