10/09/2025
Un llamado a la conciencia.
El que quiera leer, que lea.
Esta historia es cruda, real, dolorosa y reciente. Un joven, en situación de calle al que llamaré José, dormía cada noche en la berma de mi casa, su marchito rostro denunciaba el peso enorme de una vida rendida, sin presente, sin futuro.
Atendiendo al mandato de Dios de “amar al prójimo como a ti mismo”, quise alojarlo dentro de mi casa, pero los vecinos me alertaron de lo riesgoso que podría resultar ayudarlo, pues su oscuro pasado lo llevó a cumplir 10 años de cárcel. Y que la pérdida de su voz, así como su pie y brazo izquierdos inválidos, era producto de un ACV.
Siempre que podía, lo asistía con un poco de alimento. Con Erika Caballero y Anahi Carrillo construimos un cobertor bien espeso para capear el frio de la noche. Y asi pasaron los dias, hasta que llegó el crudo invierno y mermó su salud.
Tenía 3 días que no se levantaba, me acerqué preocupada y pude ver su frágil humanidad, de su cuerpo esquelético sobresalían sus costillas, y en el lado derecho de su cabecita tenía un espacio enorme, al parecer faltaba gran parte de su masa encefálica, en su mirada marchita vi el grito ahogado de quien ha perdido la esperanza., ardía en fiebre, su respiración era muy lenta, muy debilitado y destruido. Aislado de la sociedad, y hasta de su familia.
Lo asistí con medicamentos, el alimento lo rechazó, no así, la infusión de hierva con miel.
Miradas indiferentes, pasaban a prisa sin detenerse. Excepto un vecino que se detuvo para exclamar “creí que ya había muerto” ! Cuanto dolor, causa la indiferencia!
Gestioné ayuda, con algunas autoridades locales, la cruz roja, paz ciudaddana, etc, sus respuestas indolentes fuero “Ellos escogieron vivir en la calle” Nada se puede hacer.
Al parecer quienes nos gobiernan no creen en la reinserción de personas en situación de calle. Y los programas de capacitación laboral, y redes de estrategia integral bien poco funcionan. Muchísimo menos funcionan el acompañamiento psicológico para reconstruir lazos sociales y familiares o fomentar la autonomía y promover la participación comunitaria para superar el estigma que aqueja en gran número a nuestra comuna de Alto Hospicio y para colmo nadie decia conocer el número del albergue que “funciona” en nuestra comuna,
Con el corazón apretado busqué la última opción -después de un largo dia de busqueda de soluciones-. Carabineros de Chile – mi respeto para tan noble institución-, les conté a groso modo la historia, ventajosamente atendieron a mi angustiante llamado de auxilio. Gestionaron la llegada de la ambulancia. Mientras los paramédicos tomaban sus signos vitales, Este ser humano en desgracia, totalmente mojado por su propia horina y por el rocio de la madrugada, tomó con difucultad mi mano y con su mirada seca, me agradeció.
Amigos
Que tu mano nunca se extienda para
tirar la primera piedra. Y decir “esto no va a pasrame a mi” No seamos los fariceos modernos.
Que el enemigo, no apague el fuego del amor natural que puso cristo en nuestros corazones.
Que tu alma sensible, no sucumba ante la indiferencia.
Sé un poco samaritano, pues, la corona de Justicia no es para quienes creen hacer las cosas bien, sino para aquellos que aunque tropiezan, creen en el amor de cristo.
Que el Espíritu Santo sea con cada uno de ustedes.
Bendecido día.
Tanya Precilla Cruz