15/05/2023
Salvador Harambour Palma, conocido geólogo de nuestra region, comenta que estuvo varias veces en Cutter Cove; señala que fue su primera experiencia profesional trabajando en ese entonces para Noranda Exploraciones, participando de prospecciones mineras en las zona de los fiordos magallánicos, en una campaña liderada por el geólogo chileno Ricardo Fuenzalida.
La Mina Cutter Cove, en el tiempo que tuvo la oportunidad de concerla, a mediados de los ’80 y posteriormente trabajando par ENAP a fines de los ’80 y principio de los ’90, constaba de dos explotaciones en ese entonces abandonadas: una faena antigua ubicada aguas arriba del río que drena hacia la bahía, donde había varias trincheras abiertas supuestamente por mineros ingleses a principios del siglo 20, y una faena mayor más reciente (por ENAMI), cercana a la costa, que había explotado vetas mineralizadas. Esta faena más moderna conservaba todavía en esa fecha las bases de una planta de molienda y concentración primaria, así como varios galpones y restos de casas, todo ello vandalizado y en estado de semi abandono.
Desde el punto de vista geológico, tal como describió Thomas, Harambour comenta que se trata de vetas de cuarzo ricas en mineral primario de cobre y plata, también con abundante mineral de plomo. Las vetas se disponen en esquistos y filitas rocas del basamento polideformado (paleozoico?) en el sector explotado por ENAMI; mientras que en sector explotado por los ingleses correspondería más bien a depósitos exhalativos intercalados con sedimentos marinos y volcanitas ácidas y básicas submarinas (asignadas a las Fms. Tobífera s.l. y Rocas Verdes), existiendo también allí algunas vetas.
Las concentraciones de mineral en las vetas y cuerpos exhalativos es muy alta, no recuerda los valores exactos; pero a simple vista se distingue la mineralización. Sin embargo, todas las rocas del sector están muy deformadas por fallas, pliegues y desarrollo de esquistosidad, lo que atenta contra la continuidad de los cuerpos mineralizados. Asimismo, al estar expuestos los niveles de mineralización primaria no existen zonas de alteración o concentración secundaria, lo que también atenta contra la instalación de una faena minera de gran escala.
La ubicación del yacimiento en condiciones tan remotas es, finalmente, la lápida final que ha tenido el proyecto minero Cutter Cove, que desgraciadamente parece no haber podido sortear las dificultades técnicas, logísticas y de volumen de reservas que pudieren justificar su explotación.