Socialismo Democrático

Socialismo Democrático El socialismo democrático es un objetivo político que considera la democracia y el socialismo.

El socialismo democrático es un objetivo político que considera la democracia y el socialismo como una unidad inseparable que se realizará conjuntamente. El socialismo democrático es una variante del socialismo que rechaza los métodos autoritarios de transición del capitalismo al socialismo en favor de los movimientos de base defensores de los derechos humanos y de la naturaleza con el objetivo de

la creación inmediata de descentralización y democracia económica. El término es de uso frecuente por los socialistas para clarificar que su posición es tanto el socialismo como la democracia. Los socialistas democráticos están a favor ya sea de transición electoral al socialismo o la revolución espontánea de las masas desde abajo para distinguirse de los socialistas autoritarios que requieren un Estado de partido único, la posición del marxismo-leninismo. A pesar de que suele utilizarse como sinónimo de socialdemocracia, es en realidad mucho más amplio, el socialismo democrático abarca diferentes corrientes agrupadas en lo que se conoce como izquierda política o izquierda reformista. En cambio la socialdemocracia es una ideología surgida en la segunda mitad del siglo xix en Europa, que defiende principalmente una economía mixta y un estado de bienestar. En la actualidad, los socialdemócratas defienden elementos del socialismo y capitalismo, combinados en lo que se conoce como economía mixta, sin dejar de lado los ideales de justicia social que caracterizan a la izquierda política. El socialismo democrático es un movimiento internacional que no exige una rígida uniformidad de enfoque.1​ Ya sea que los socialistas construyan su ideología en el marxismo u otros métodos de análisis de la sociedad, ya sean inspirados por principios religiosos o humanitarios, todos abogan por la organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes. Según el politólogo Thomas Meyer, todas las teorías de un socialismo democrático representan un concepto igualitario de justicia, afirman el Estado constitucional democrático, luchan por la seguridad del estado de bienestar para todos los ciudadanos, quieren limitar la propiedad privada de una manera socialmente aceptable y socialmente integral, y regulan políticamente el sector económico.

29/03/2026

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Socialdemocracia

Orígenes (1848-1880)

El término socialdemocracia apareció en Francia durante la revolución de 1848 en el entorno de los seguidores del socialista Louis Blanc.​ Karl Marx lo utilizó en su célebre obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cuya primera edición se publicó en Nueva York en 1852, para designar la propuesta política del que llama partido socialdemócrata formado tras las «jornadas de junio» por la unión de la pequeña burguesía democrática con la clase obrera socialista.​ «A las reivindicaciones sociales del proletariado se les limó la punta revolucionaria y se les dio un giro democrático; a las exigencias democráticas de la pequeña burguesía se las despojó de la forma meramente política y se afiló su punta socialista. Así nació la socialdemocracia». Según Karl Marx, en esta alianza predominaba la ideología de la pequeña burguesía: «su carácter peculiar» estribaba «en el hecho de exigir instituciones democrático-republicanas, como medio no para abolir los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antagonismo, convirtiéndolo en armonía», o lo que es lo mismo, «la transformación de la sociedad por vía democrática, pero una transformación dentro del marco de la pequeña burguesía».

Sin embargo, según el marxista revisionista alemán Eduard Bernstein, el término había sido acuñado tras la revolución de 1848 por el poeta alemán Gottfried Kinkel.​ Y lo cierto es que el primer grupo que se autodenominó socialdemócrata fue un partido alemán fundado en 1863 por Ferdinand Lassalle con el nombre de Asociación General de Trabajadores de Alemania (Allgemeiner Deutsche Arbeiterverein) y cuyo periódico se llamó La Socialdemocracia. Este grupo se fusionó en 1875 con el Partido Socialdemócrata Obrero de Alemania (Socialdemokratische Arbeiterpartei), de inspiración marxista, creado por Wilhelm Liebknecht y August Bebel en 1869, dando nacimiento al Partido Obrero Socialista de Alemania (Sozialistische Arbeiterpartei Deutschands), que años después adoptó el nombre definitivo que mantiene en la actualidad de Partido Socialdemócrata de Alemania (Sozialdemokratische Partei Deutschlands, SPD).​ El nuevo partido intentó aunar las dos herencias de las que había surgido, la lasselleana y la marxista, mediante el Programa de Gotha aprobado el año de su fundación (1875) pero éste fue objeto de una dura crítica por el propio Karl Marx —en un famoso opúsculo titulado Crítica del Programa de Gotha—. Este decía que a la sociedad sin clases no se podría llegar con «lindas menudencias» democráticas meramente «burguesas», sino tras un período de «dictadura del proletariado» que pusiera fin a la «lucha de clases». En efecto, en el programa de Gotha se recogían objetivos de «raigambre lassalleana» como la «organización democrática del Estado nacional que aceptara reformas concretas como el sufragio universal, la milicia popular, la educación obligatoria o la restricción del trabajo de mujeres y niños», y en un plano más general, la finalidad última del reparto igualitario del poder político, social y económico. Una posición reformista «volcada sobre todo en la acción del Estado».

Tras el SPD alemán se fundaron el Partido Socialista Obrero Español (1879), el Partido Obrero Belga (1885), el Partido Socialdemócrata de Austria (1889), el Partido Socialdemócrata Húngaro (1890), el Partido Socialista Polaco (1892), el Partido Socialista de Rumania (1893), el Partido de los Socialdemócratas Búlgaros, el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores de Holanda (1894), el Partido Socialista de Argentina (1896), y el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (1898). Un desarrollo político muy importante tuvieron los partidos socialdemócratas escandinavos (Partido Socialdemócrata de Dinamarca, 1871; Partido Laborista Noruego, 1887; Partido Socialdemócrata Sueco, 1889). En Inglaterra y algunos otros países los partidos socialistas siguieron una línea más laborista y adoptaron ese nombre.