16/05/2026
El gobierno nos dice que la familia es el origen del futuro.
Nosotrxs miramos la realidad chilena y preguntamos: ¿de cuál familia hablan?
La imagen del post lo dice todo: madre, padre, hijos, orden. La familia hegemónica como destino natural. Prolífica, biparental, heterosexual. El molde que no necesita explicarse porque ya es el molde.
Casi la mitad de los hogares en Chile está hoy a cargo de una mujer. Sola. Los hogares monoparentales —que en su enorme mayoría son monomarentales— llevan décadas creciendo. Solo el 2,8% de esos hogares monoparentales tienen jefatura masculina. El resto: mujeres sosteniendo solas lo que el Estado llama "familia".
Y mientras tanto, más de 250 mil personas figuran en el Registro Nacional de Deudores de Alimentos. Una deuda colectiva que supera los 65 mil millones de pesos. Padres que abandonaron la función parental no como drama excepcional, sino como práctica ordinaria.
¿Quién cubre ese vacío? Las abuelas. Las tías. Las vecinas. Las redes de mujeres que crían sin título, sin contrato, sin reconocimiento.
Silvia Federici lo dijo: el trabajo reproductivo es trabajo. Criar, cuidar, sostener —todo lo que la "familia natural" hace gratis— es lo que mantiene en pie la economía capitalista. La familia no es el refugio del sistema. Es su motor silencioso. Y las mujeres, su combustible no remunerado.
Entonces cuando el gobierno celebra "la familia" con esa imagen prolija y completa, no está celebrando el amor. Está celebrando una ficción. Una forma de organización que ya no existe —si es que alguna vez existió como norma— pero que sigue sirviendo para privatizar el cuidado, para invisibilizar el trabajo de las mujeres, para hacer que la precariedad de criar sola parezca una elección personal y no una falla estructural.
¿Y las otras formas?
Donna Haraway habla de parentescos inesperados. De alianzas que no piden permiso al registro civil. Comunidades y personas que inventan nuevas formas de habitar el cuidado.
Esas alianzas no salen en la foto del gobierno.
Pero son la realidad de miles de hogares chilenos. Y son tal vez esos parentescos raros e inesperados, el origen del futuro.
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