16/08/2025
Arte Textil Pawllu cumple tres décadas colaborando en la preservación y difusión del legado textil de los pueblos andinos.
Nos enorgullece el camino recorrido, marcado por la huella de tejedoras, investigadoras y amantes de esta maravillosa herencia, quienes, nos han inspirado y sostenido en este compromiso asumido libremente.
Al repasar nuestros logros, recordamos a quienes, al alero del Pawllu, aprendieron técnicas textiles pero, sobre todo comprendieron el profundo significado del tejido en los pueblos andinos. Sintieron su energía, se maravillaron con su iconografía, colores y texturas, y se adentraron en el origen de esta hazaña que generó la obra más sublime de los antiguos habitantes de este territorio. Esas experiencias se transmiten y generan un círculo virtuoso que mantiene vivos los saberes textiles y su fuerza transformadora.
Nos complace restaurar e investigar los frutos de esta pasión textil, observarlos con la curiosidad de un niño, protegerlos con conocimiento y amor, escuchar y traducir los murmullos entretejidos en sus estructuras, conversar con los viejos tejedores, compartir sus sueños, habilidades y la fuerza de su espiritualidad.
Nos concentramos en crear a partir de sus códigos estéticos. Hilaturas y torsiones, colores y juegos cromáticos, técnicas e iconografía, tensiones y significados, nos impulsan a que nuestras obras se maceren en esa proyección de su espiritualidad y dialoguen con el presente.
Hemos enfrentado momentos difíciles, acentuados por las precariedades que asisten a la tarea cultural, siempre en tensión entre la pureza de su objetivo y la necesidad de sostenerse económicamente. La pandemia, por ejemplo, exigió perseverancia y sabiduría para no bajar los brazos, y reafirmó nuestra convicción de estar aportando algo valioso a la sociedad.
A pesar de las dificultades, avanzamos con la certeza de que nuestros valores son sólidos y nos permitirán seguir abriendo caminos para que todas las personas -especialmente las nuevas generaciones- conozcan y aprecien el sentido profundo que habita en la herencia textil andina.
El tejido es la representación de la vida, con sus infinitas conexiones. Cuando tejemos, ensayamos un mundo que anhelamos mejor. Cerebro y manos trabajan al unísono. Entonces, en algún rincón de la memoria se entrelazan los sueños de siempre y el corazón se siente en paz.
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