14/08/2026
"Carta despedida Hijas del Espíritu Santo".
Domingo del Señor Resucitado; 9 de agosto del 2026
Estimado Padre Francisco Ibáñez Poblete
y querida comunidad parroquial, de San Francisco de Borja.
Con el corazón lleno de sentimientos encontrados —dolor, tristeza, gratitud y esperanza— me dirijo a ustedes en nombre del Gobierno General de las Hijas del Espíritu Santo y de mis hermanas, aquí presentes: América, Samantha y María Isabel.
Durante más de 25 años, la Diócesis de Santiago de Chile ha sido para nosotras un hogar fraterno y cercano, donde tantas hermanas han encontrado acogida, cariño y acompañamiento. En esta Parroquia de San Francisco de Borja con cada una de sus Capillas, hemos sembrado la semilla de nuestro carisma vocacional que se ha enriquecido con la vida compartida y también con los procesos, a veces dolorosos pero siempre fecundos, de esta Iglesia chilena.
Queremos expresar nuestra más profunda gratitud: ustedes, comunidad parroquial, han sido una verdadera familia para nosotras.
Junto a los equipos de pastoral y especialmente con nuestros queridos AES, presentes también en la Parroquia de Natividad del Señor, hemos aprendido a ser más hermanas, a saborear la Buena Noticia del Evangelio y a experimentar la fuerza de la comunión que nos une en Cristo. Cada gesto de apoyo, cada palabra de aliento, cada lágrima derramada y cada espacio compartido han sido para nosotras un signo vivo del Reino de Dios.
Con gran pesar, debemos comunicarles la dura decisión que hemos tomado como Consejo General: cerrar nuestra comunidad pastoral en esta querida ciudad de Santiago. La razón principal es la falta de personal religioso. Somos pocas hermanas, muchas ya mayores o enfermas, y las nuevas vocaciones, aunque esperanzadoras, aún se encuentran en proceso de formación y discernimiento, sin posibilidad de asumir responsabilidades comunitarias de gran peso. Esta realidad nos obliga, con dolor, a dejar este espacio de misión que tanto promete y que tanto fruto ha dado.
Sabemos que esta noticia resulta abrupta y difícil de aceptar. Sin embargo, tengan la certeza de que lo que Dios ha tejido en estos 26 años de caminar juntos no se borra ni se pierde. Cada rostro de niños, adolescentes, jóvenes, familias y sacerdotes permanece en nuestro corazón. La entrega y pasión por el Reino de Dios que hemos compartido con ustedes no muere, seguirá vivo en esta Iglesia chilena tan querida.
_"Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave"_ 1 Reyes, 19,12.
Nos despedimos con gratitud inmensa, solicitando su comprensión por no saber realizar este cierre del mejor modo. Confiamos en que el Espíritu del Señor Jesús y María, Madre de la Divina Gracia, seguirán sosteniendo la misión y la vida de esta comunidad, y que lo sembrado en estos años continuará dando fruto para gloria de Dios.
Fraternalmente.
Hna. Yolanda Gonzalez Tejeda, Hija del Espíritu Santo (fsps)
Y Consejo General.