SER UN INSTRUMENTO PARA LOS CAMBIOS
Como fuerza que opta por el cambio asumimos la más rica tradición de los sectores que aspiraron al cambio social, así reconocemos en el pensamiento de origen marxista un instrumento importante para el cambio, enriquecido por los constantes aportes del devenir social y el desarrollo científico y tecnológico; así como en los fundamentales aportes que vienen desde
el pensamiento laico, el ideario libertario y la tradición social cristiana, principalmente de la teología de la liberación. Pero también nacemos desde una crítica radical de esa izquierda por cuanto condenamos la justificación de dictaduras y la violación de los derechos humanos aun cuando ocurran en regímenes que se autodenominen socialistas. Nos reconocemos como una expresión de una corriente renovadora de la izquierda y refundadora del socialismo chileno en toda su amplitud, y por tanto, entendemos que con diversas organizaciones tenemos un amplio espacio de confluencia. Aspiramos a impulsar con ellos un frente amplio democratizador que, derrotando el duopolio, transforme este orden neoliberal por una auténtica democracia, dotándonos de una nueva Constitución Política, que deberá ser redactada por una Asamblea Constituyente. Aspiramos a que de este proceso surja un Estado democrático, multicultural, plurinacional y social de derechos, cuyo eje sea el respeto de los derechos humanos, esto es, de los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y ambientales. Chile debe ser una sociedad de derechos con un Estado laico, que resguarde la diversidad, propenda al desarrollo equilibrado y descentralizado del país, garante de derechos sociales básicos, que aseguren la propiedad pública del cobre y las principales riquezas básicas de Chile, la nacionalización del agua y establecer la necesidad de participación de las organizaciones sociales y ciudadanas en las decisiones públicas, con pleno ejercicio de los derechos laborales, a la seguridad social, y a la educación. Así mismo integrado al contexto latinoamericano cultivando hermanablemente las relaciones con sus vecinos. Las primeras tareas que emprendemos son la lucha por la educación pública, gratuita, laica y de alta calidad, para que sea un instrumento de liberación, de desarrollo personal y de la comunidad, así como un medio para acceder al creciente conocimiento disponible, terminando con la naturaleza mercantil impuesta que hoy tiene, en concordancia con la demanda protagonizada por el movimiento estudiantil, que concitó apoyo en vastos sectores ciudadanos. También serán parte de nuestras primeras acciones la lucha por la salud pública, de acceso universal y calidad, y con un énfasis preventivo; que junto a la previsión social sean responsabilidad ineludible del Estado, terminando con el abusivo sistema de las AFP y de capitalización individual. Entendemos que recuperar el cobre es parte sustantiva, no sólo de nuestra soberanía, sino también para alcanzar los recursos que financien estas exigencias mínimas que nos plantea el mundo de hoy. Con la misma fuerza y prioridad lucharemos por cambios en la legislación laboral, para asegurar los derechos de los trabajadores, y también por los derechos de los pueblos originarios; los derechos nacidos de la diversidad sexual; y el fin de toda forma de discriminación que impide que la mujer ejerza plenamente todos sus derechos. NUESTRO CAMINO
NO creemos en las vanguardias iluminadas ni aspiramos a serlo, y confiamos en la capacidad del pueblo y la ciudadanía para dotarse de sus organizaciones y formas de lucha. Sabemos que los derechos populares se desarrollarán fundamentalmente a través de la generación de tejido social y su fortalecimiento. Participaremos en sindicatos, organizaciones de pobladores, centros de estudiantes, organizaciones ecologistas, asociaciones de consumidores, cooperativas para la provisión de bienes de consumo de forma asociativa, grupos de derechos de mujeres y colectivos que organicen la demanda de derechos de la diversidad sexual así como la lucha por la protección de la familia, en sus diversas formas y tipos, así como de cualquier otra organización que expandir el ejercicio de los derechos ciudadanos y sociales. Porque creemos en la democracia participativa, nuestra organización la vivirá en su funcionamiento interno, donde los dirigentes serán permanentemente responsables ante el conjunto de la organización. Del mismo modo nuestra organización respetará la autonomía necesaria de cada región. En las acciones cotidianas, priorizaremos la práctica de la solidaridad y el respeto irrestricto a la dignidad humana.