06/07/2015
"No es fácil ser chileno: ser chileno es que todo te cueste. Nuestra salud, nuestra educación, nuestra política son de las más caras de mantener en la tierra. Y qué decir nuestro fútbol: David Pizarro, volante de la Roja, lo dijo entre lágrimas cuando se ganó la copa: “Somos chilenos, no es fácil”. No es fácil porque por un lado en nuestro ADN no existe el liderazgo: buscamos la vocería. Nuestro pueblo originario solo tenia un “toqui” en un estado de guerra o calamidad. Entonces, al final del día, nuestra cultura cuesta de ponerse de acuerdo porque no hay quien se haga responsable. Quien sacrifique su cuerpo a los dioses en caso de un error. Nuestra cultura tampoco tiene muchos incentivos para sacrificarse en pos del desarrollo de un proyecto: en Chile un terremoto, una sequía, un tsunami, un volcán o inundación minan nuestra seguridad. Todo se puede acabar de un día a otro. Así pasó con nuestra política en los ‘70: el proyecto de la Unidad Popular fue arrasado por los militares que lanzaron un misil sobre una casa de gobierno. Con el tiempo, además de ser el único golpe de estado televisado de la historia, se ve como un acto absolutamente desproporcionado. Digno de un cartoon.
A cambio de todo esto, somos personas amables. Algunos piensan que llevamos eso hasta la sumisión, pero tiene que ver más con lo auténtico que con la posibilidad de una traición. El chileno es de sentimientos puros, para bien o para mal. Y es que la cordillera también nos aisló muchos años. El pasillo, el corredor, el acantilado que da hacia el mar. El callejón sin salida donde el alcalde era el presidente y el cura del pueblo era Dios en cada pequeña localidad.
Entonces nosotros no solo no conocíamos el triunfo, hasta hace poco tampoco conocíamos el mundo.
Por eso también convivimos con nuestros fantasmas. Con nuestros miedos. Vivimos con animitas en nuestros barrios, con Bingos para recuperar los gastos de nuestros mu***os de cáncer, con una deuda universitaria promedio equivalente al de un departamento en el centro. Entonces lo que hacen estos chicos cuando ganan es ser nuestros verdaderos cazafantasmas."
¿Cómo disfruta el que no conoce el triunfo? Es la primera pregunta que debe hacerse el lector a la hora de entender que cuando se escriben estas palabras ya hay dos mu***os y tres heridos solo en Santiago. Minutos después de comenzar a celebrar en Plaza Italia (un muro invisible que divide los ingre…