Primeros Pobladores
Probablemente los primeros pobladores del territorio que hoy es jurisdicción de Balboa hayan sido los Chápatas, comunidad indígena que perteneció al pueblo de los Ansermas y la gran familia lingüística del Caribe. Los dominios de los Ansermas se extendían desde Caramanta hasta el río La Vieja. Correspondió al Teniente Gobernador y Capitán Jorge Robledo la conquista de éstas
tierras, para lo cual fue secundado entre otros, por Gómez Hernández y Martín Bueno de Sancho.
Éstos primitivos pobladores se dedicaban a la agricultura, la minería, la caza y la pesca. Eran belicosos e idólatras. “Cuando tienen necesidad de agua para el maíz invocan al sol y la luna que los tienen por hijos de su padre y así creen que cuando se mueren van al cielo. En toda esta comarca no hay ninguna forma de sacrificio; en esta tierra los indios tienen sus “tianques” o mercados, donde ellos se juntan a vender y a comprar…”, según las observaciones del cronista de indias, Pedro Cieza de León, sobre las costumbres de los aborígenes de la Provincia de Anserma. Comerciaban con oro, algodón y sal. Su organización social se fundamentaba en el cacicazgo con un nivel incipiente de jerarquización. Se agrupaban en aldeas y tenían agricultura estable. La cantidad y riqueza de sus tumbas atrajo siblos después a los primeros colonizadores antioqueños. Su orfebrería y cerámica fueron abundantes. En estos trabajos es deducible la influencia Quimbaya. Balboa en 1953
La Colonización Antioqueña. Fundación
Ésta región occidental del país presenta un relieve accidentado y escabroso. “Así el sitio resulta áspero y donde no se puede correr un caballo”, según la descripción que de ella hacía el cronista español Nieto Arteta.
Ésta circunstancia física que se calificó como “fatalidad geográfica”, le restó atractivo a éstas tierras y las preservó de ocupaciones más allá de la época de la Colonia, pues es sólo hasta el siglo XIX, 350 años después de la Conquista, cuando ocurre la Colonización Antioqueña del occidente del Gran Caldas, la cual alcanzó los territorios norteños del Valle del Cauca y algunas regiones del Tolima. El historiador Alfredo Cardona Tobón señala que “Las crónicas de principios del siglo pasado (XIX) se refieren fugazmente a la vertiente oriental de ésta cordillera. Boussingault viajó desde Cartago hasta Supía siguiendo el viejo camino de los Ansermas. Cruzó el río Cañaveral, acampó en el Alto del Rey, pasó el río Totuí y el Risaralda o Sopina. En éste recorrido de 1827 el inquieto Boussingaul, sobre su caballito “El Invencible”, conoció torrentes oscuros, garceros infinitos y selvas cerradas. Terminada la Guerra de los Mil Días se inició el poblamiento de la cordillera. En 1903 el pacoreño Miguel Ceballos fundó una posada que denominó “San Roque”, en el “Alto del Rey”, a la cual concurrían frecuentemente Cesáreo Agudelo, Jacobo Ruíz, los Benjumea (Juan Bautista y Pedro), Juan de Jesús Ospina y Jesús Gallego. En 1908, Leonor Agudelo regaló una parte de sus tierras para que se fundara un pueblo y se creó la Aldea del Carmen, que posteriormente fue erigida corregimiento de Santuario con el nombre de “Alto del Rey”. Posteriormente, por Ordenanza 56 del 30 de abril de 1923, el gobernador de Caldas lo elevó a la categoría del municipio, remplazando su antiguo nombre por el de Balboa. Su fundación data entonces, del año 1903 (otras fuentes arguyen 1907) y fue obra de los colonos antioqueños Juan Bautista, Julián y Pedro Benjumea, José Miguel Ceballos, Alejandro Murillo, Esnoraldo Valencia, Juan y Waldo Rojas, Leonor y Cesáreo Agudelo, Cenón, Jacobo y Julio Ruíz, Juan de Jesús Ospina, Jesús Gallego y Waldo Ochoa.