19/03/2026
⭕️Facatativá bajo el agua: una alerta que no podemos seguir ignorando. ‼️
Lo que ocurrió en las últimas horas en Facatativá no es solo una emergencia por lluvias. Es el reflejo de una crisis más profunda que ya no puede leerse como un hecho aislado: el cambio climático está golpeando con más fuerza, y nuestras ciudades siguen sin estar preparadas para resistirlo.
Las imágenes hablan por sí solas. Calles convertidas en ríos, familias sacando agua de sus casas, vecinos cruzando entre inundaciones. Lo que no debería ser normal empieza a volverse cotidiano.
Pero esto no es únicamente el resultado de lluvias más intensas. También es consecuencia de decisiones acumuladas en el tiempo: territorios que crecieron sin planificación ambiental, sistemas de drenaje que ya no responden, suelos que dejaron de absorber agua porque fueron cubiertos de cemento, y una gestión del riesgo que llega tarde o no llega. El desastre no empieza cuando llueve, empieza mucho antes.
En medio de todo, hay algo que sí resiste: la gente. En Facatativá, como en tantos otros lugares, son los vecinos quienes se ayudan, quienes organizan, quienes responden cuando las instituciones no alcanzan. Esa solidaridad, que aparece en los momentos más difíciles, no puede quedarse solo en reacción; tiene que convertirse en fuerza colectiva y organización permanente.
Lo ocurrido hoy también es una advertencia. Porque lo que antes parecía excepcional será cada vez más frecuente. Más lluvias intensas, más inundaciones, más presión sobre territorios vulnerables que siguen creciendo sin las condiciones necesarias.
Facatativá no puede enfrentar esto sola. Se necesita infraestructura pensada para un clima que ya cambió, una planificación urbana responsable y la protección real de los ecosistemas que aún sostienen el territorio. Pero también se necesita algo igual de importante: una ciudadanía que no solo resista, sino que exija cambios y se organice.
Hoy no es solo momento de informar. Es momento de actuar, de tender la mano, de apoyar a quienes lo perdieron todo.
Porque frente a la crisis climática, nadie se salva solo.