05/09/2026
𝗖𝗮𝗹𝗶, 𝟱 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗽𝘁𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟲
En las últimas horas fue asesinada en la Comuna 20 de Cali la joven Alejandra Moreno Paz, de 24 años, percusionista de la agrupación Ingenio Musical y lideresa comunitaria del sector de Brisas de Mayo. La víctima fue atacada con un arma blanca a las afueras del Centro Cultural Brisas de Mayo, lugar donde desarrollaba actividades con la comunidad. Pese a ser auxiliada, las heridas le causaron la muerte.
Moreno Paz, quien dedicaba su vida a alejar a niños y jóvenes de las bandas criminales a través de la música y la cultura, deja un profundo vacío en su comunidad.
La lideresa, vinculada al programa 'Jóvenes en Paz' y partícipe de proyectos educativos del gobierno de Gustavo Petro, se convierte en la líder social número 105 asesinada en Colombia durante 2026, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
Responsabilidades y contexto
Desde esta tribuna condenamos enérgicamente este vil crimen y exigimos justicia. Pero la indignación no puede quedarse en el rechazo al asesino material; debemos señalar a los responsables intelectuales y políticos de esta escalada de violencia.
La responsabilidad recae directamente sobre Abelardo de la Espriella, el abogado de mafiosos y narcotraficantes que se autoproclamó presidente de Colombia en un cuestionado proceso electoral. Este personaje, a quien la DEA señala por sus vínculos con grupos paramilitares y el narcotráfico, llegó al poder con una promesa funesta: "destripar a la izquierda".
Hoy, bajo su régimen ilegítimo, las cifras hablan por sí solas. El as*****to de Alejandra Moreno Paz no es un hecho aislado; es la consecuencia directa de un discurso de odio y persecución contra los líderes sociales, los defensores de derechos humanos y cualquier voz que se atreva a construir paz desde los territorios.
Mientras el "presidente" De la Espriella posa con cadáveres en redes sociales como trofeos de guerra y califica a los procesos comunitarios de "mafia criminal", los jóvenes de la Comuna 20 pagan con su sangre el precio de su silencio cómplice ante las estructuras armadas que hoy siembran terror en Cali.