20/09/2025
UNA BUENAVENTURA EN PAZ, COMO REGALO DE AMOR Y AMISTAD
Quienes hemos sido víctimas de la violencia solo reclamamos algo tan sencillo y tan grande a la vez: el derecho de vivir en Paz.
Mi vida ha estado marcada por hechos dolorosos que nunca olvidaré:
En 1966, cuando apenas tenía seis años, debía esconderme debajo de la cama porque en el barrio Kennedy Don ANCE llegaba disparando a todos lados con el Beneplácito de la policía de aquel entonces . Incluso, un día Don ANCE me apuntó con su revólver. Eso me marcó.
En 1976, la tragedia tocó a mi familia: tuve que sepultar a mi hermano Ignacio Copete Mosquera, de apenas 12 años, asesinado por un desalmado que solo estuvo 22 meses detenido. Yo tambien he perdido familiares por la violencia. Hoy extraño a mi hermano.
En el 2003, renuncié a mi aspiración de ser Alcalde, después de que me pusieran el cañón de una pi***la 9 mm en la cabeza. Me Retiré por amenazas, por eso nunca he contado esa aspiración porque no me la dejaron hacer.
El 7 de octubre del 2007, sufrí el segundo atentado contra mi vida por querer llegar a la Alcaldía de Buenaventura. Seis sicarios me dispararon en el barrio Kennedy, todo por querer poner la Alcaldía al servicio de la comunidad y no de unos pocos. Hubo profesionales que dijeron que eso había sido un AUTENTADO. para descalificar el hecho pero Cuatro policías terminaron afectados por defenderme.
En el 2019, nuevamente me sacaron a punta de pi***las de los barrios, no me dejaron hacer reuniones, ni mis tradicionales bingos populares en algunos sectores. cuando adelantaba mi proselitismo político, fuí elegantemente invitado a abandonar unos barrios.
Estos recuerdos no los guardo con odio o con rencor, sino como huellas que me recuerdan cuánto necesitamos la Paz. He sentido el dolor de la pérdida, he sobrevivido a las balas y a las amenazas, y aun así sigo en pie, con la voz firme y la esperanza viva.
Por eso hoy, con el corazón en la mano, pido que el más grande Regalo de Amor y Amistad que podamos darnos sea una Buenaventura en Paz. Porque no hay obsequio más valioso que el de poder vivir sin miedo, con dignidad y con esperanza para nuestros hijos.