08/07/2026
En un mundo donde históricamente el apellido del padre ha sido casi una tradición, hay historias que nos recuerdan que la familia también se escribe en femenino.
Erling Braut Haaland decidió llevar el apellido de su madre en la espalda. Vozinha juega con el nombre de la mujer que lo crió, su abuela.
Dos hombres, dos selecciones, dos historias distintas con un mismo mensaje: reconocer públicamente a las mujeres que hicieron posible su camino.
Porque honrar a una madre o a una abuela no les hace menos hombres. Les hace hombres capaces de reconocer que nadie llega solo y que el cuidado también merece ocupar un lugar en la historia.
Ojalá viéramos más homenajes a las mujeres que sostienen vidas y menos discursos que las reducen al anonimato. También eso es cambiar la cultura. 💜