01/09/2026
¿“Viva Cristo Rey” y una cercanía especial con Israel?
Resulta, como mínimo, llamativo que desde el Gobierno se utilice constantemente la expresión “¡Viva Cristo Rey!”, incluso desde el propio presidente, ministros y sectores cercanos al Gobierno, mientras al mismo tiempo se le ha dado una importancia y una presencia significativa a Israel dentro de la agenda política y diplomática del país.
La razón de la controversia es teológica: para el cristianismo, Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios y el Rey. Sin embargo, el judaísmo tradicional no reconoce a Jesús como el Mesías ni como una figura divina.
Por eso surge una pregunta legítima: ¿cómo concilia el Gobierno un discurso público que reivindica a Cristo como Rey con una política exterior en la que Israel ocupa un lugar tan importante?
El punto no es atacar a los judíos ni desconocer a Israel como Estado. Tampoco significa que apoyar diplomáticamente a Israel implique adoptar el judaísmo. La discusión está en la coherencia del discurso.
Si desde el Gobierno se quiere reivindicar públicamente la identidad cristiana con expresiones como “¡Viva Cristo Rey!”, mientras se fortalece la presencia y la importancia política de Israel, es válido preguntarse: ¿se trata de convicción religiosa, estrategia diplomática o simplemente conveniencia política?
La coherencia también debería existir en la política exterior.