29/09/2021
“... Los primeros juegos de un bebé son aquellos que suceden en el encuentro con el cuerpo de su madre. Éste mira, toca y explora la cara y el cuerpo de su mamá mientras se alimenta y escucha la melodía de su voz, sonidos que representan como ecos, su amor.
Acaricia la mano, el brazo, el pelo de la madre y así, como en un espejo, se va reconociendo placenteramente en ese primer reflejo de sí mismo que es, el rostro materno. Sin embargo, esta escena puede darse siempre y cuando ella, a su vez, se refleje en él, en “su” bebé.
Debe encontrarse allí, reflejada en ese rostro, en ese pequeño cuerpo y sus movimientos, en un detalle, o una mueca, percibiendo y “leyendo” a los mismos como gestos (como movimientos dados a ver a ella), resultando así como reflejos de algo suyo, familiar, espejos de sí misma.
Poco a poco, y siempre que sea habilitado por la madre, va entrando en escena su padre (o quien ejerza el funcionamiento de la función paterna). De este modo se amplía y multiplica el universo de espejos, que irán armando las representaciones en donde cada uno de ellos, se encontrarán reflejados”
Alicia Sabó: “El juego: escena primordial en la infancia”
🎨Ilustración de Gioia Albano