Buena parte de la historia de la Fundación El Cottolengo recae sobre el Padre Alonso Ocampo O.P., un religioso dominico de la Orden de Predicadores quien, a mediados del siglo XX llegó a Cali con el ánimo de servir a los más desamparados. Su primera obra data de 1959 cuando creó la Fundación San Pío X en una pequeña casa del barrio El Piloto de Cali. Su misión allí era la de proporcionar albergue
a los niños que deambulaban por la ciudad. Dos años más tarde y gracias a la donación de un terreno en Jamundí que le hicieran los esposos Emilio Franco y Luisa Sará, el Padre Ocampo trasladó la sede y abrió sus puertas no sólo a gamines, sino a mendigos, adultos mayores y enfermos mentales. Conscientes de la importante labor que el Padre Ocampo venía desempeñando, la sociedad caleña y el gobierno municipal decidieron apoyar su labor aportando dinero que permitiera una vida digna a los residentes del lugar. Fue a partir de entonces que se creó el gran sueño del Padre: una aldea para desamparados que fue llamada El Cottolengo, en honor a San Benito Cottolengo, un italiano que trabajó por los desamparados de Turín, Italia. Después del súbito fallecimiento del Padre Alonso Ocampo O.P. el 2 de noviembre de 1985, la Asamblea de Benefactores decidió llamarla FUNDACIÓN EL COTTOLENGO DEL PADRE OCAMPO O.P. y reformó los estatutos conservando el carácter de persona jurídica privada, de origen eclesiástico y sin ánimo de lucro, con dedicación exclusiva hacia los adultos mayores desprotegidos y vulnerables, brindándoles atención integral.