La historia de Jericó ha pasado por varias etapas que aún están sin profundizar, que con más de 180 años de fundación acá en el sitio actual ha llevado a cuestionar cual ha sido ese camino que ha recorrido históricamente está comarca llamada Jericó. Se presentan datos importantes, extraídos del archivo de Tunja del Fondo de Cabildos y otros escritos de importantes historiadores e investigadores. Presentando una recopilación de diferentes momentos de la historia, para que Jericoenses y visitantes puedan conocer los ancestros de la cultura de este pueblo.
"Antes del descubrimiento de América existieron en el territorio de los indios Laches tres pueblos indígenas que se llamaban Cheva, Ura y Ogamora. Hasta el primero de estos llega el conquistador Don Hernán Pérez de Quesada y en el encontró las casas fabricadas con muros de piedra.
Cheva o Chiva es anterior a la conquista. Es caserío de indios. Estaba gobernado por un cacique y los aborígenes pertenecían a las tribus de los laches, indios aguerridos, valientes y de costumbres muy depravadas.
Hernán Pérez de Quesada tuvo conocimiento de la existencia del adoratorio llamado la "Casa del Sol" santuario que se hallaba situado en el territorio de los Laches. Determino salir en busca de ese templo con el fin de hallar grandes cantidades de oro. Partió con cien hombres, con cabos, etc, tomaron la vía de Sogamoso y siguieron la mano derecha del río Chicamocha.
Los naturales de Cheva, aliados a las tribus vecinas, hicieron una encarnizada resistencia a los conquistadores. El historiador Doctor Cayo Leonidas Peñuela dice en su estudio titulado "Página Ignota" El primer pueblo Lache donde llego la expedición es llamado Uva, que creemos sea el caserío que hoy es Cheva; de el salieron los guerreros con mucho brío al encuentro con los españoles acometiéndoles con lanzas hechas de palma; a pesar de la furia con que atacaron y de que el choque se verificó con la vanguardia española , fue rota la multitud indígena y obligada a desamparar sus dominios, para ir a buscar amparo y refuerzo en la cercana población de Chita, hallaron Hernan Perez y los suyos algo que no habían visto en lo hasta allí explorado y fue que las casas, aunque cubiertas de paja, estaban construidas de piedras sin labrar; en ellas se alojaron y abstecieron de lo que habían menester.
Veamos como estaban constituidos estos pueblos, según los datos de las visitas coloniales de 1560 y nos describen sus actas “Cheva y Ura – encomendero Francisco de Salguero. Cacique de Cheva Diego con apellido Mendoza y cacique de Ura Tibisaque. Sin cura doctrinero ni iglesia.
Entonces en el año 1602 fue la primera ubicación de la población para que quedara como centro principal pues consideraron que el clima y los recursos que se encontraban en la zona de cheva eran mejores para sus habitantes y no se corrían tantos riesgos como en los otros dos sitios que eran terrenos muy deleznables. Sin embargo fue también de gran importancia el pueblo de Ura y sobre todo en la parte eclesiástica.
Los historiadores llaman a este pueblo Uva y suponen que este pueblo es Cheva. En los archivos parroquiales de Chita se habla con frecuencia del Pueblo - Viejo de Ura lugar situado a una legua al sureste de cheva, en la confluencia de la quebrada Honda y el río Batanara, este lugar conserva todavía el nombre de Pueblo Viejo y el apellido Ura es muy común entre los indios de Chita. “Como hemos dicho, el visitador Paz de Recende había comisionado al padre Felipe Zambrano, Jesuita, para que hiciera las entregas del curato, pero el día en que el doctor don Pedro Guillen Santana de Arce vino a tomar posesión de su beneficio, el padre Zambrano no se presento y el doctor Arce tuvo que recurrir al cura de la vecina parroquia de Cheva, para que se presenciara el acto.
“El 20 de noviembre de 1628, yo el doctor don Pedro Guillen de Arce, habiendo tomado posesión de curato del pueblo de Chita a diez y nueve del dicho mes de noviembre en el susodicho año de 1628, habiéndome dado la dicha posesión el padre Tomás García, cura de Cheva, con las ceremonias necesarias delante del corregidor Vicente Ferrer, los caciques y capitanes de dicho pueblo de chita, pedí cuenta de los ornamentos y las cosas de la iglesia al sacristán, de ella llamado Juan Francisco indio natural del pueblo de Chita, conforme al inventario que de los dichos bienes de la iglesia hizo el señor licenciado Francisco Paz de Recende, visitador general de este arzobispo, por no haber hallado clérigo sustituto en este pueblo; y así el dicho indio sacristán me fue me entregado los dichos bienes de la iglesia, pidiéndole yo cuenta de ellos por el susodicho inventario… y así recibí todo lo que en el se contiene salvo dos pailas de Ruan y cuatro corporales de Holanda, por que no los han acabado de hacer Catalina del Castillo, y un paño de mano por que no lo ha acabado de hacer Catalina, india mujer de Andrés Zapatero, y por ser verdad , lo firme”.
En el libro séptimo general de los archivos de Chita, se halla una copia de los límites de los “resguardos” de está población, escrita por el doctor de la Rocha es el segundo y fue otorgado en 1755, más como los nombres de los linderos estaban en la lengua indígena, en 1777, como sé vera en su lugar, don José María Campuzano, corregidor de Tunja y visitadores, volvió a determinar los límites de esos resguardos.
Durante la administración del doctor de la Rocha se puso término a un ruidoso pleito que desde hacia muchos años venia agitándole entre las poblaciones de Chita y Cheva, por la posesión del lugar reconocido con el nombre de Pueblo-viejo de Ura, hoy llamado simplemente Pueblo Viejo a poco más de una legua al sureste de Cheva se encuentra un sitio con el nombre de Pueblo Viejo.
A la llegada de los españoles, cuando la expedición de Hernán Pérez de Quesada, existía allí un importante caserío indígena llamado en la lengua de los naturales “Ura”, nombre que se conservó hasta las postrimerías del siglo XVIII.
Los conquistadores y en particular los curas doctrineros, al ver que en este sitio podría ser el centro a que fácilmente se llegarían los naturales para la reducción a la vida civilizada, resolvieron conservar el caserío y siguieron llamándolo Ura.
Por estos datos se muestra como fue de importante el caserío de Ura, hoy Pueblo Viejo, donde funciona actualmente un pequeño caserío que cuenta con escuela, puesto de salud, capilla y Telecom.
No sabemos porque circunstancia este caserío fue trasladado al lugar en que hoy esta el arruinado pueblo de Cheva, y sitio que antes ocupaba siguió llamándose Pueblo Viejo de Ura, hasta finales del siglo XVIII, como ya se ha dicho y hoy simplemente se conoce con el nombre de Pueblo-viejo y algunas veces con el de Aposentos.
Está hacienda de Pueblo Viejo de Ura, después de la traslación del pueblo, vino ha quedar en poder de un tal Rodrigo Suarez Sabarriego, quien fundó en ella una capellanía favor de las almas del purgatorio capellanía reconocida por sus herederos Jose Aponte y Juan Aporte y por los que después compraron la hacienda.
Es de notar que esta “Hacienda y sus Aposentos” aunque distantes de Chita, habían sido administrados desde el principio y sin contradicción alguna, por los párrocos de esta última población, hasta principios del siglo XVIII. Más por los años 1730, habiendo quedado la hacienda en poder del doctor don Buenaventura Morales, cura de Cheva, este por “comodidad” según rezan los documentos de la época, siguió administrándola como si hubiera pertenecido a su parroquia.
El doctor don José Francisco Olarte Herrera y Cifuentes, canónigo de la Santa Iglesia metropolitana, compro dicha hacienda por los años 1740, más como él residía ordinariamente en Santa Fe, puso como administrador suyo a Vicente Murillo, quien poseía algunos terrenos aledaños a la Hacienda de Ura.
Parece que el tal Murillo poco se afanaba por los deberes de cristiano, y lo que es más no dejaban que cumplieran los indígenas que tenían a su propio servicio de la Hacienda, y en sus habitaciones de Ura se permitían reuniones escandalosas y festivales campestres que impedían a los indios acercarse al poblado a recibir instrucción religiosa.
Considerando, pues, el doctor Vicente Marroquín, cura de Cheva que Murillo era de su feligresía, como de hecho lo era desde que el doctor Buenaventura Morales había comprado la Hacienda de Ura, en cumplimiento de su deber de pastor reprendió a Murillo por sus desordenes, y le recordó la obligación que tenía como feligrés, de acercarse a Cheva para cumplir sus deberes de cristiano y como mayordomo, la de permitir que los arrendatarios e indios del servicio de la hacienda concurrieran al poblado con el mismo fin.
No recibió Murillo con agrado esta reconvención que paternalmente le dirigía el doctor Marroquín, antes lleno de ira contra quien lo reprendía, propuso en su ánimo retirarse del feligresado de Cheva, al cual de hecho hasta esa época había pertenecido y pedir la incorporación a Chita no sólo de la Hacienda de Pueblo Viejo de Ura que administraba como mayordomo por cuenta del doctor Herrera Solarte, sino también de las tierras y aposentos que pertenecían al mismo Murillo.
Para conseguir sus intentos, aprovecho la ocasión de que el Padre Félix Blanco, de los Ermitaños de San Agustín, se hallaba por aquellos lugares y lo comprometió a que le ayudara a levantar la documentación necesaria con el fin de probar que la dicha hacienda y los aposentos eran de la jurisdicción de Chita y no dependían de Cheva. El buen religioso o porque se trataba de favorecer un curato que pertenecía a su religión, o más bien sorprendido en su buena fe por la astucia de Murillo, prestó ayuda eficaz en el proyecto.
Conseguidos todos los documentos, el mismo padre Blanco se encargo de presentarlos en Santa Fe al canónigo Olarte, dueño de la hacienda de Ura, para que hiciera declarar a Murillo exento de la jurisdicción del cura de Cheva.
Sabedor el doctor Marroquín de los pasos en que andaba Vicente Murillo, nombró por abogado en Santa Fe al capitán don José de Escobar y Mendoza, quien en defensa del cura de Cheva adujo las siguientes razones.
1. Que los curas de Cheva, a vista, ciencia y paciencia de los curas de Chita, han administrado por largo tiempo a los moradores de dicha hacienda de Ura, sin que estos los hayan resistido. 2. Que no consta en parte alguna la desmembración que se hiciera del pueblo de Chita. 3. Que las declaraciones recogidas por el padre Blanco en nombre de Murillo, a más de ser parciales, por ser el dicho padre agustino, y favorecer a los suyos, eran muy generales, negativas y no probaban nada.
Se nota que cada uno procura defender sus intereses en este pleito por la población de Ura, añade además, el abogado, que el que ha acalorado el asunto el mayordomo Vicente Murillo, despechado por el cura de Cheva don Vicente Marroquín.
De todo esto se descubre que Pueblo Viejo de Ura fue administrado eclesiásticamente por Chita, el 6 de diciembre de 1745 pasó a formar parte de este curato. Pero luego de comprobar por parte del abogado el capitán Don José Escobar y Mendoza que había falsedad en los documentos presentados por Murillo y en vista que toda la defensa probo los hechos, por decreto el 6 de abril de 1749, la autoridad eclesiástica devolvió la Hacienda de Pueblo Viejo de Ura y sus aposentos a la jurisdicción del cura de Cheva.
Después de finiquitar todos los alegatos y demandas de los implicados volvió a quedar Ura como dependencia del caserío de Cheva para la administración eclesial.
El primer alcalde pedáneo fue Don Juan Antonio Pineda que se posesionó en Tunja el 6 de Junio de 1780, cumplido con los requisitos prevenidos, fue puesto en posesión de sus empleo de alcalde de la parroquia de Cheva.
Como tal subsistió Cheva hasta 1821 cuando por análisis de la situación que presentaban sus habitantes en cuanto a las enfermedades, se diagnóstico que el clima y el agua estaban afectando enormemente la salud y que de continuar así se degeneraba la raza y se convertía la población en una carga para el estado, fue cuando se tomo la decisión de recorrer el territorio para encontrar un sitio y trasladar la población al actual.