07/03/2024
El tropel no requiere nada porque sabe que no tiene interlocutor: se habla a sí mismo, es decir, nos habla a todos. Por eso se ingenua la afirmación de que no se puede dialogar con él: el tropel no quiere diálogos, el tropel no busca dialogar. Pero -ironía de la historia- el estallido de los petardos que caracterizan al tropel nos deja sordos para la verdad que ellos mismos denuncian.
Si bien hay conductas criminales allí, la pregunta central debería ser por qué, no quién. Definir como foco del problema el asunto de la seguridad, o del ejercicio de una autoridad que imponga seguridad, es trasladar el problema a la superficie: de lo que en realidad se ocupa este tipo de enfoque es del síntoma -dejando intocado todo lo demás. Dicho de otro modo: la universidad, por ser un espacio simbólico, debe acoger en su espacio real la carga simbólica del tropel.
El tropel universitario tiene por eso una extraña eficacia: su fracaso práctico es el fracaso de toda una sociedad, y por ello mismo la posibilidad de tomar consciencia de nuestro fracaso como sociedad
Que la universidad acoja el tropel no significa que con eficiente espíritu burocrático pase de rechazarlo a su planeación y a la juiciosa gestión del desorden y del ruido, integrando así de manera grotesca el tropel a sus actividades de extensión, acoger el tropel significa entender que más allá de las horas laborales perdidas y los vidrios rotos, es las perdidas que se acumulan en base de la sociedad y la multitud de vidas rotas que forman la totalidad social. Acoger el tropel es pensar de una manera muy específica esas perdidas y esas fracturas: la fractura, como el medio en el que existe la universidad; la pérdida, como aquello de que están hechas nuestras vidas. Acoger el tropel es hacer de común desposesión el motivo fundamental del pensamiento. Rechazar el tropel... Es rechazar el desafío al pensamiento y a la acción que se manifiesta a través de él. Si decidimos rechazar el tropel, porque las buenas maneras nos indican que "eso es que lo que hay que hacer", tal vez solo deberíamos señalar que una cosa llamada "tropel" -a la falta de mejor palabra- ha sucedido, y que por lo pronto no sabemos que otra cosa decir: Pero también podíamos empezar a acogerlo diciendo algo así como lo siguiente: "Ha tenido lugar otro tropel. Reconocemos nuestra ignorancia respecto a su carácter profundo. Estamos ciegos y no vemos las causas, mucho menos las alternativas. Pero tenemos que buscar, aunque seamos ciegos: tenemos que pensar en causas alternativas. Tenemos que pensar sin descanso. Sin temor. Sin miedo a enloquecer. Debemos pensar de manera obsesiva y despiadada. Esperamos desde ya el próximo tropel, y lo esperamos como los ciegos que en la noche y extraviados en el campo esperan, buscando la luz con el oído, el aterrado y solitario ladrido de los perros. 27 de febrero de 2024 udea.
- Profesor del instituto de filosofía de la Universidad de Antioquía...