11/02/2026
Nuestro amigo de turismo no solo mostraba caminos y paisajes; nos enseñaba a valorar la naturaleza, a respetar la vida y a amar nuestras raíces. Fue una persona íntegra, noble, siempre dispuesto a servir con una sonrisa y con el corazón abierto.
Cuidó con dedicación y amor el santuario de Chigayaco, ese lugar que para muchos es sagrado, lleno de paz y de historia. Él no solo lo protegía, lo honraba. Entendía que cuidar la naturaleza es también una forma de agradecer a Dios por su creación.
Hoy Dios lo ha llamado a su presencia. Aunque su partida nos duele profundamente, confiamos en que ahora descansa en paz, en ese santuario eterno donde no hay sufrimiento, solo luz y descanso.
Nos deja su ejemplo, su bondad, su compromiso y su amor por la tierra que tanto defendió. Lo extrañaremos hoy y siempre, en cada sendero, en cada amanecer en Chigayaco, en cada historia compartida.
Que su memoria nos inspire a seguir cuidando lo que él tanto amó.
Que su legado viva en cada uno de nosotros.
Descansa en paz, querido amigo. Nunca te olvidaremos. 🤍