15/12/2025
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Capitulo 1....5
Pero José maco que de maco no tenía nada solo el nombre y su pasividad, no solo tejía tormentas. También decían que tenía el rezo contra los gusanos, un poder que heredó de los antiguos. Cuando los cultivos de los agricultores aparecían invadidos, o cuando algún animal sufría con heridas llenas de gusano, lo llamaban. José pedía que durante dos días nadie se acercara al cultivo o al animal señalado. Entonces rezaba en secreto, murmurando palabras que nadie entendía. Y al cumplirse el tiempo, el milagro: todos los gusanos amanecían mu***os. No era fantasía aseguraban los campesinos, era verdad.
José, conocido en todo el pueblo como “El Maco”, tenía una habilidad que parecía heredada de un linaje antiguo, de esos que mezclan manos de artesano con misterios que nadie se atreve a preguntar. Tejía los sillones de paja seca para los mulos y para los burros de carga, elaboraba burriquetes de madera para transportar los bultos de los campesinos y ganaderos, y cada pieza suya tenía un acabado tan perfecto que muchos decían que no era obra de un solo hombre.
Nunca cobraba dinero.
A quien le encargaba un trabajo, simplemente le entregaba una lista de granos y comestibles básicos para su sustento. El resto el tabaco, el ron, la carne seca lo conseguía con las limosnas que recogía contando cuentos y leyendas que estremecían al más incrédulo. José vivía de historias y para muchos, también vivía dentro de ellas.