29/05/2025
“Nuestra apuesta es presidencial y requiere un proceso para que sea oficial”: Carlos Eduardo Caicedo Omar habla de su posible candidatura
El exgobernador del Magdalena y exprecandidato presidencial es uno de los nombres del progresismo que suena para competir en ese frente amplio del que habla el presidente Gustavo Petro. En diálogo con CAMBIO, Caicedo habla sobre la reciente decisión del Consejo de Estado, sus apuestas electorales, el Pacto, el frente amplio y la posibilidad de consolidar una unión con Daniel Quintero y Francia Márquez.
Por:Claudia M. Quintero
Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena, exprecandidato presidencial y uno de los caciques políticos de ese departamento, evalúa de lanzarse a la arena política para competir por la Presidencia y llegar a la Casa de Nariño en 2026. Aunque no afirma explícitamente que será precandidato, sus respuestas entre líneas dejan ver que ese será el camino que seguirá.
¿Estará en el Pacto o en el frente amplio? ¿Le apostará a una unión con Daniel Quintero y Francia Márquez? ¿Qué hay detrás de los murales de ‘¿Quién carajos es Caicedo?’? En respuesta a un cuestionario de CAMBIO, Caicedo se refirió a estos temas y a la reciente decisión del Consejo de Estado de tumbar a Rafel Martínez, una de sus fichas políticas, de la Gobernación del Magdalena.
CAMBIO: ¿Cómo procederá desde su movimiento Fuerza Ciudadana tras la decisión del Consejo de Estado?
Carlos Caicedo: Lo que ha sucedido en el departamento es una alerta para la democracia. No se trata solo de una decisión cuestionable, sino de un atentado contra el mandato popular legítimo, expresado por más de 306.000 magdalenenses. Lo que ha hecho el Consejo de Estado, especialmente su Sección Quinta y su presidente, el magistrado Luis Alberto Álvarez, es un acto político disfrazado de fallo jurídico. No les bastó con revocar la condena al Estado colombiano por privarme de la libertad injustamente durante cinco años, con amparar el robo de la alcaldía de Santa Marta, con quitarnos la personería jurídica del partido Fuerza Ciudadana, sino que ahora, desde los escritorios, quieren tomarse la Gobernación por asalto pisoteando la democracia. Esa corporación pareciera llamarse así porque sienta jurisprudencia según el estado de ánimo. El caso nuestro era idéntico al de otros dos gobernadores, entre ellos el de Boyacá, cuyos casos fueron archivados.
Esto confirma que nuestra democracia necesita una transformación profunda: no puede ser que unas élites enquistadas en los tribunales desconozcan lo que el pueblo eligió en las urnas. Por eso creemos que es válida la movilización ciudadana de rechazo al atropello de la voluntad soberana, y pone de presente que ha llegado el momento de convocar en el país una Asamblea Nacional Constituyente para que Colombia deje de ser una democracia secuestrada y sea, de verdad, una democracia del pueblo.
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CAMBIO: ¿Tiene ya un camino para hacerle frente a esta decisión?
C.C.: Hoy la prioridad es defender el mandato que el pueblo eligió legítimamente. Si es necesario volver a las urnas, lo haremos con más fuerza, propuestas y el respaldo popular para lograr la victoria. No se trata de una persona, sino de un proyecto colectivo. Y ese proyecto ya está arraigado en las comunidades. Nadie lo tumba desde arriba cuando lo sostiene el pueblo desde abajo.
CAMBIO: En distintas ciudades del país hemos visto murales con la frase ‘¿Quién carajos es Caicedo?’, que se suele asociar a usted. ¿Es parte de su estrategia de campaña para 2026?
C.C.: Es una frase rebelde, nacida desde abajo, desde la juventud, que simpatiza con nuestras luchas y logros, que representa el hartazgo con la política tradicional y la necesidad de nuevos liderazgos.
Hoy, el muro habla lo que muchos callan. Es arte callejero con propósito político. Y en una democracia viva, el muro también es una forma de decir. Ver ese mensaje por miles, en pueblos y ciudades, me ha sorprendido y nos anima a seguir avanzando.
CAMBIO: ¿Pero fue una estrategia que empezó su equipo?
C.C.: Fue una iniciativa de militantes de base y mandaron fotografías por redes sociales.
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CAMBIO: ¿Y ya definió si se lanzará a la Presidencia?
C.C.: Aún no es el momento. Falta más de un año y en ese tiempo puede pasar de todo. Mi compromiso no es con una candidatura personal, sino con una causa colectiva: transformar la estructura productiva, social e institucional del país. Industrializar Colombia, elevar el desarrollo humano y construir justicia social. Si sentimos que nadie representa con fuerza esa causa, la asumiremos.
El propósito es extender al país soluciones que se demostraron viables en el Magdalena. Muchas de ellas generaron cambios en la universidad pública del departamento, en Santa Marta y en el departamento mismo.
CAMBIO: Si decide lanzarse, ¿será precandidato por el Pacto Histórico o por el frente amplio, en el que esperan agrupar a las fuerzas progresistas?
C.C.: La nuestra es una apuesta que viene desde lo regional y desde lo popular, más de acuerdos entre partidos. Con eso logramos experiencias exitosas de gobiernos que permitieron el respaldo ciudadano en las urnas en más de cuatro veces consecutivas en la Alcaldía de Santa Marta y dos veces en la Gobernación del Magdalena. No obstante, si se construyen reglas claras, sin vetos ni sectarismos, podremos avanzar hacia un frente de izquierda y un frente amplio. Es decir, un gran proyecto colectivo de unidad con sentido estratégico y vocación de poder y de éxito.
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CAMBIO: ¿Qué piensa de las posibles candidaturas de Roy Barreras o Carlos Amaya en un frente amplio?
C.C.: Son figuras reconocidas, pero sus trayectorias son muy distintas a la nuestra. Lo que necesitamos no es más de lo mismo, sino una nueva forma de hacer política, que nazca desde los territorios y desde un proyecto que sea coherente en su lucha histórica por la justicia social. Dicho esto, si deciden converger en un frente amplio, con voluntad sincera de cambio, bienvenidos. El país necesita sumar ideas y compromisos, más allá de solo nombres.
CAMBIO: ¿Qué hay detrás de la foto con Francia Márquez y Daniel Quintero? ¿Es el inicio de una alianza?
C.C.: Yo me reúno permanentemente con muchos líderes sociales y políticos, quienes buscamos consolidar un frente amplio. Esa foto no fue un pacto, pero sí una señal: en un país fragmentado, el diálogo es una señal de madurez política.
CAMBIO: Pero si se diese una eventual alianza entre ustedes, ¿le apostarían a una candidatura?
C.C.: Las verdaderas alianzas no se basan en cálculos personales, sino en acuerdos programáticos sólidos. Lo importante no es quién se sienta en la silla, sino con qué agenda se gobierna. Colombia no necesita alianzas por cargos, sino por propósitos. La silla importa menos que el rumbo. Si logramos coincidencias alrededor de un proyecto serio de transformación con resultados, ahí estaremos: aprendiendo del pasado, para no repetir errores y para avanzar con más fuerza.
La prioridad no es la candidatura, es el programa y la organización. Si construimos unidad sobre bases comunes, la candidatura será una consecuencia y no un punto de partida. Y ese programa debe salir de un diálogo profundo con el pueblo, no solo de una reunión entre dirigentes. No hay cambio real sin una base popular movilizada y empoderada. Todo lo demás es maquillaje político.
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CAMBIO: Si no es candidato presidencial, ¿evaluaría estar en una lista al Congreso?
C.C.: Nuestra apuesta es presidencial, que requiere un proceso para que sea oficial. “Camino a la Victoria” no es una frase de campaña: es una dirección histórica. No hemos hecho este camino para buscar una curul, sino para proponerle al país un nuevo rumbo. Si lo que buscáramos fuera un cargo, ya estaríamos en el Congreso hace mucho tiempo. Hoy estamos comprometidos con la defensa del Magdalena, con el respaldo al gobierno nacional desde afuera y, sobre todo, con la organización del poder popular. Estamos para liderar transformaciones, no para ocupar sillas.
CAMBIO: En cuanto a la consulta popular, ¿ustedes saldrán a hacerle campaña?
C.C.: La voz del pueblo es la esencia de la democracia. Cualquier mecanismo que amplíe derechos y devuelva el poder a la ciudadanía merece nuestro apoyo. Vamos a respaldar esta consulta porque es el pueblo el que debe tener la última palabra sobre su futuro. El bienestar de millones de trabajadores no puede depender de la voluntad de figuras como Efraín Cepeda.