01/06/2026
El Caribe y el desafío logístico: Lecciones urgentes para consolidar la candidatura presidencial del Pacto Histórico
Los resultados de la reciente jornada electoral nos dejan un panorama de profundos contrastes que exigen una lectura analítica, rigurosa y, sobre todo, estratégica. Si bien el proyecto político que hoy busca la presidencia de la República mantiene una fuerza indiscutible, el análisis no puede quedarse en la celebración de las victorias parciales; debe adentrarse en la filigrana de lo que dejamos de hacer en los territorios si queremos garantizar el triunfo definitivo.
El departamento del Magdalena, por ejemplo, volvió a demostrar su talante democrático y su respaldo a la propuesta de cambio. Sin embargo, quienes conocemos las dinámicas de la región sabemos que la meta no era solo ganar, sino duplicar o triplicar el caudal electoral. Si ese objetivo no se alcanzó en su máxima dimensión en el Magdalena, y si departamentos hermanos como Cesar y Atlántico muestran que aún podemos dar muchísimo más, se debe a una falencia estructural que no podemos seguir ignorando: la falta de una coordinación idónea y un despliegue logístico oportuno hacia las bases genuinas.
Es necesario hacer un llamado constructivo pero firme a la dirección nacional de la campaña y a las directivas del partido. Se ha evidenciado un cortocircuito en la descentralización de las capacidades operativas. En el diseño de la estrategia regional, se delegó la responsabilidad organizativa en círculos cerrados que no dimensionaron la realidad del territorio profundo. Se asumió erróneamente que el entusiasmo popular bastaba para movilizar las urnas, descuidando el soporte técnico, de transporte y de acompañamiento que las comunidades rurales y periféricas necesitan para ejercer su derecho al voto.
La abstención registrada en varios municipios no responde a una falta de sintonía con nuestro candidato presidencial, sino a una desconexión logística. No podemos permitir que ciudadanos en veredas lejanas se queden sin la posibilidad de sumarse al cambio simplemente porque los canales de apoyo no llegaron a sus rincones. Cuando la estructura centralizada se aleja de los líderes territoriales de base —quienes verdaderamente caminan las calles y conocen cada sector—, el proyecto se debilita en la periferia.
En política no existen los vacíos, y cada espacio que dejamos de atender es una ventaja que le entregamos a los liderazgos tradicionales y a la ultraderecha. Presumir victorias tempranas o descuidar los detalles organizativos en las regiones es un lujo que no nos podemos dar. La hegemonía política se construye voto a voto, y cada rincón ignorado es una oportunidad perdida para consolidar nuestro proyecto nacional.
Este es un consejo oportuno para ajustar el rumbo. La dirección de la campaña presidencial debe replantear de inmediato la interlocución con los territorios, rompiendo inercias organizativas y devolviéndoles el protagonismo y el respaldo a los líderes reales de las bases. El Caribe está listo para aportar las mayorías contundentes que definirán la presidencia, pero para ello se requiere una organización a la altura del compromiso histórico, sin descuidar un solo detalle en el mapa.
Gloria Morales Soto
Lideresa Social DDHH
Dirigente Pacto histórico