29/07/2026
El PUSC y su corrupción.
(NO SUELTAN LA TETA) = Vividores de la política.
El Ocaso de la Ética Política: El Premio a la Impunidad de Walter Céspedes
Por: Alma Caribe
Ayer leímos, con muy poca sorpresa, la carta de renuncia de Walter Céspedes al Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Su salida era una movida de manual y más que previsible: sin la posibilidad legal de reelegirse como alcalde y sin el caudal de votos necesario para aspirar a una diputación, la bandera rojiazul simplemente dejó de serle útil.
La trayectoria de Céspedes es la definición exacta de un "vividor político". Hablamos de un hombre que ha sabido aferrarse y utilizar el engranaje estatal durante décadas: dos veces presidente ejecutivo del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA, hoy INDER), dos veces diputado, dos veces alcalde y dos veces ejecutivo municipal. Con este historial, y tras el anuncio de su renuncia partidaria, el sentido común dictaba que este señor, en el ocaso de su carrera, finalmente se retiraría a su casa. Esto era lo mínimo que se esperaría de una figura cuya carrera política ha estado profundamente manchada por la sombra de la corrupción.
Y es que la memoria no nos puede fallar. El nombre de Walter Céspedes está vinculado a las investigaciones de los vergonzosos escándalos de los casos Diamante y Cochinilla. Como si el presunto tráfico de influencias por la red vial no fuera suficiente, el país entero sintió indignación cuando, a raíz de intervenciones telefónicas del año 2020 reveladas en expedientes judiciales, trascendió una conversación suya con Abel González, entonces gerente de la empresa MECO. En dicho audio, el entonces alcalde de Matina denigró a la mujer ofreciendo a una ciudadana originaria como moneda de cambio o favor, utilizando la repudiable frase: "yo guaro no le tengo, pero ahí le tengo una indígena". Este acto grotesco de racismo, desprecio y violencia patriarcal motivó incluso que fuera llamado a dar cuentas ante la Comisión de la Mujer en la Asamblea Legislativa.
Por eso resulta una sorpresa monumental, y una auténtica bofetada al pueblo, que el gobierno de turno decida reciclarlo. Tal como lo expone la reciente publicación de FEMUCARIBE, donde con bombos, platillos y un arte de "¡Felicidades!" celebran su nuevo nombramiento, ahora resulta que Céspedes integrará la Junta Directiva del Instituto de Desarrollo Rural (INDER).
¿Es que acaso este señor pretende ser vitalicio en el Estado, perpetuándose en las juntas directivas al estilo del magistrado Orlando Aguirre? Queda claro que en este país no importa de qué partido se provenga ni la gravedad de los antecedentes; para los que no tienen consciencia ni ética, es muy fácil saltar de una silla a otra buscando impunidad.
Esta designación envía un mensaje desastroso a la ciudadanía. Es también un mensaje directo para figuras como nuestra presidenta Laura Fernández: con este tipo de decisiones, ya se le empiezan a caer las medallas. El discurso de transparencia y eficiencia choca de frente con el reciclaje de figuras seriamente cuestionadas por la justicia y la moral.
Viendo cómo se acomodan las fichas y cómo las sanguijuelas del sistema siempre encuentran de dónde pegarse, ahora la única ironía que nos falta por presenciar es que, en un futuro cercano, al señor Rugelis Morales le den la presidencia de JAPDEVA para terminar de "premiarlos" por su gestión. Total, en el país de las maravillas políticas, la falta de escrúpulos siempre encuentra su recompensa.