ASCONA, fue la primera ONG, que se formo en el país, tuvo 12 filiales y fue constituida por más de 5000 miembros activos en el territorio nacional. Así, y con esfuerzos de universitarios, profesores y voluntarios, fue como llego a ser la asociación conservacionista más importante del país. En el año de 1996 lamentablemente se cierran las puertas de tan importante asociación, a causa de disputas in
ternas por miembros y directivos de la organización. De este modo, se cerró un capitulo muy importante en la historia de asociaciones hechas por costarricenses y dirigidas por costarricenses para salvaguardar los recursos naturales del país. Diez años después, ASCONA vuelve abrir sus puertas en Puerto Jiménez de Golfito con el fin de proteger los recursos naturales educar a la población de Osa, y fomentar el arte y la cultura de esta región. Aunque, ahora esta conformada por nuevos miembros, los objetivos permanecen iguales, y se espera luchar por la protección de uno de los sitios de mayor biodiversidad del mundo entero: La Península de Osa. Por ser esta una de las últimas zonas del país que apenas se empieza a dar a conocer en el mundo y gracias a su riqueza biológica; muchos empresarios y compañías turísticas están viendo a Osa como un excelente sitio turístico del cual pueden obtener grandes ganancias económicas. Lo malo de este desarrollo turístico es que amenaza con tener consecuencias dañinas por la magnitud de las obras que se piensan llevar a cabo. ASCONA was the first non profit organization that formed in the country and was made up of 12 chapters and over 5,000 active members nationwide. With the help of university students, professors and volunteers, ASCONA came to be the most important conservation activist group in the country. In 1996, however, ASCONA was forced to cease operations due to internal disputes among members and directors of the organization, and a very important chapter in the history of Costa Rican environmental activism came to a close. The Osa Peninsula is one of the most remote regions of the country and only recently has been “discovered” by tourists and tourism operators. And while development in the Osa Peninsula is still fairly small scale, it has the potential to be destroyed by environmental ignorance and destructive development practices.