31/01/2026
Mariana Grajales mandó a sus hijos a pelear por una causa justa.
Hoy, la cúpula cubana pretende que tú y tus hijos sostengan un sistema que solo los protege a ellos.
Mientras encarcelan al que piensa diferente, sus familias viven en otra realidad:
• Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, fue coronel del MININT y parte del aparato de seguridad del Estado. Poder, protección y privilegios que ningún cubano común conocerá.
• Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, con cargos, viajes internacionales y un nivel de vida muy por encima del cubano promedio.
• Ramiro Valdés, uno de los hombres más poderosos del régimen, asociado a residencias en zonas exclusivas de La Habana mientras el país sufre una crisis brutal de vivienda.
• Murillo, el “zar” del ordenamiento que empobreció al país, pasó luego a ocupar puestos empresariales privilegiados dentro del propio sistema.
• Familiares cercanos de Díaz-Canel, señalados por estancias y vínculos fuera de Cuba, muy lejos de la realidad que vive el pueblo.
Ninguno de ellos —ni sus hijos, ni sus nietos—
- hace colas de 8 horas por comida,
- vive sin electricidad,
- compra medicamentos adulterados en el mercado negro,
- ni pondrá el pecho por defender el sistema que administran.
- Ellos nunca estarán en el “campo de batalla”.
- Siempre estarán protegidos.
Quien pone la sangre, el hambre y el sufrimiento… es el pueblo.
Y esa es la diferencia entre una causa justa
y un sistema que se sostiene sacrificando a los demás.
Ahora nos toca decidir si apoyar a la dictadura o protegernos nosotros y a nuestra familia, ya que en caso de un ataque, no es contra el pueblo, es contra la cúpula, policías y militares, en un escenario donde los norteamericanos tienen tanta tecnología, que con menos del 10% de todo lo que tiene Cuba, acabarían en unas horas lo que quieran hacer.
No por gusto, ninguna otra potencia en el mundo, le hace frente a Estados Unidos.