10/08/2026
El rostro del Centro Nacional de Información Geológica del Instituto de Geología y Paleontología
Cuando pensamos en el Centro Nacional de Información Geológica, muchas veces imaginamos grandes bases de datos, mapas detallados, estudios del subsuelo y tecnología de punta. Pero detrás de toda esa infraestructura técnica, hay un rostro humano, una mujer que no solo procesa información, sino que le da alma a cada proyecto.
Hoy quiero detenerme a reflexionar y reconocer a Dinorah de la Natividad Karell Arrechea.
Ella es, sin lugar a dudas, el rostro del CNDIG de nuestra institución. Pero no es un rostro estático; es el reflejo de la responsabilidad llevada a su máxima expresión. Dinorah tiene esa cualidad tan difícil de encontrar: la certeza de que cada tarea, por pequeña que sea, merece total dedicación.
De los 30 años cumplidos, ella ha sido parte importante, pues, desde el 2005 está dando lo mejor de su vida en función de esta institución.
Es una trabajadora incansable. De esas personas que no descansa hasta que cada tarea está cumplida, sin esperar aplausos ni reconocimientos. Su constancia no es ruidosa, es silenciosa y profunda, como los estratos geológicos que estudiamos.
Su carácter laborioso no solo habla de esfuerzo físico o mental, habla de una disciplina inquebrantable. No conoce el "no puedo", solo conoce el "¿cómo lo hacemos?". Pero si hay algo que realmente distingue a Dinorah, algo que trasciende sus habilidades técnicas, es el gran amor por la labor que realiza.
No trabaja por obligación, trabaja por vocación. Cuida cada dato, artículo, proyecto como si fuera un tesoro, porque sabe que esa información no son solo números; son recursos para el país, son seguridad para las comunidades y son futuro para las próximas generaciones. Su computadora es un tesoro valioso y en varias ocasiones ha puesto el grito en el cielo cuando ha demorado en encender.
Verla en su día a día nos recuerda que las instituciones no las construyen los edificios ni los equipos, las construyen las personas que ponen el corazón en lo que hacen.
Dinorah nos enseña que la excelencia no es un acto, sino un hábito, y que el verdadero valor del conocimiento está en compartirlo con responsabilidad y pasión.
Gracias, Dinorah, por ser ese espejo donde mirarnos. Porque cuando hablamos del Centro Nacional de Información Geológica, también estamos hablando de ti. Eres la prueba viviente de que el trabajo bien hecho, hecho con amor, deja una huella imborrable en la tierra y en los corazones de quienes te rodean.