21/03/2026
No habrá “día después” para la Revolución, porque la Revolución no cae.
Por la dignidad de los que visten el azul.
Una pregunta también comienza a hacerse en cada barrio, en cada consejo popular, en cada familia cubana que duerme tranquila porque sabe que hay hombres y mujeres dispuestos a darlo todo:
¿Qué pasará con los policías de la PNR cuando los que hoy los señalan intenten cobrar venganza?
Durante años, esos mismos que ahora hablan de "justicia" han recibido fondos, armas y consignas desde el exterior para desestabilizar. Mientras nuestros uniformados dejaban sus casas, sus hijos, sus noches de descanso para custodiar hospitales, escuelas y esquinas, quienes los llaman "represores" preparaban guiones para criminalizar al que cumple con su deber.
Pero en una Cuba que se respeta —y Cuba se respeta—, el desafío no es juzgar a quienes protegieron la soberanía, sino seguir fortaleciendo una institución nacida del pueblo y para el pueblo.
La verdadera humanidad no está en el que exige cabezas desde una página anónima, sino en el policía que arriesga su vida para que un niño llegue sano a la escuela, para que un anciano cruce la calle, para que la violencia pagada por terroristas, que al final es lo que son, no convierta nuestras calles en un escenario de caos.
También surge otro debate: diferenciar entre quienes honran el uniforme con entrega y sacrificio, y aquellos que desde la comodidad de una pantalla siembran odio contra los trabajadores de la ley. La PNR está compuesta por padres, madres, jóvenes que eligieron ponerse al servicio de los demás, no por sumisión, sino por convicción revolucionaria.
La paz en Cuba no es casualidad. Es el resultado de décadas de resistencia, de formación, de una policía que no actúa con saña sino con el amparo de leyes que este mismo pueblo ha construido. Reconoscamos la verdad: sin la PNR, hoy estaríamos viendo en La Habana lo que vimos en otros países, donde los "días después" no trajeron libertad sino saqueo y muerte.
El futuro de Cuba no depende de derribar a quienes nos protegen, sino de dignificar su labor. Porque la verdadera revolución no se mide por cuántos caen, sino por cuántos se mantienen firmes defendiendo lo que otros intentan destruir.
¡Con la PNR hasta la victoria siempre!
¡Viva la Revolución Cubana!