14/07/2026
Las desconexiones continuas del sistema eléctrico en Cuba son el resultado de una crisis energética estructural, provocada por la combinación de tres factores principales:
· Infraestructura obsoleta y en mal estado: La mayoría de las centrales termoeléctricas, que son la base del sistema, tienen décadas de operación y han superado su vida útil de 25 a 30 años. Sufren de falta de mantenimiento, inversión crónica y averías frecuentes. Por ejemplo, en julio de 2026, 11 de 16 unidades termoeléctricas no operaban por averías o mantenimiento.
· Grave escasez de combustible: Existe una falta crítica de combustible para las plantas. Esto deja fuera de servicio cientos de motores de "generación distribuida"; para julio de 2026, 106 de estas centrales estaban paradas por falta de combustible. El déficit se estima en 80.000 barriles diarios.
· Falta de divisas para importar: La crisis se agrava por la falta de divisas para importar el combustible y las piezas de repuesto necesarias. El gobierno cubano señala al bloqueo económico de EE.UU. como un factor clave que dificulta el acceso a divisas y tecnología.
Déficit estructural y apagones masivos
Esta combinación genera un déficit estructural de generación. En julio de 2026, se preveía una demanda máxima de 3.150 MW frente a una disponibilidad de solo 1.020 MW, un déficit de 2.130 MW. Para evitar un colapso total, la empresa estatal (UNE) aplica apagones rotativos programados, que en 2025 alcanzaron las 16 horas diarias en muchas zonas.
El sistema es tan frágil que fallas en una planta clave, como la Antonio Guiteras en Matanzas, pueden provocar una "desconexión total" o apagón nacional. Esto ha ocurrido en múltiples ocasiones desde 2024.
En resumen, la crisis es un círculo vicioso: la infraestructura envejecida necesita más mantenimiento, la falta de combustible limita la generación, y la falta de divisas impide romper el ciclo, dejando al sistema en un estado de fragilidad extrema.