12/10/2026
¡NO SOLO ESTÁ EN JUEGO EL ARROZ, ESTÁ EN JUEGO LA ECONOMÍA DE PROVINCIAS ENTERAS!
Contrario a lo que mucha gente cree, los productores dominicanos de arroz no fijan libremente el precio de su cosecha. En nuestro país existe un sistema de bandas de precios acordadas entre el Gobierno, los productores, los molineros y otros representantes del sector.
Los agricultores enfrentan costos de producción, compromisos financieros y, en muchos casos, dificultades para cobrar oportunamente sus cosechas.
Pero el problema que tenemos por delante es mucho más grande de lo que algunos imaginan.
NO ESTAMOS HABLANDO SOLAMENTE DE LOS PRODUCTORES NI DE LOS 300,000 EMPLEOS QUE SE ESTIMA QUE DEPENDEN DIRECTA O INDIRECTAMENTE DEL SECTOR.
Estamos hablando de toda una economía que gira alrededor del arroz.
Hablamos de la señora que vende café a los campesinos desde las cinco de la mañana; de la mujer que cocina para los trabajadores; de quienes transportan, ensacan, limpian y procesan el arroz; de los mecánicos que reparan los tractores y las cosechadoras; de quienes venden piezas, fertilizantes, productos agrícolas y equipos.
Hablamos de colmados, transportistas, pequeños comerciantes, talleres y familias enteras cuyo sustento depende de la actividad arrocera.
¡ES TODO UN ECOSISTEMA ECONÓMICO Y SOCIAL!
Y ese ecosistema sostiene comunidades de provincias como Duarte, Montecristi, La Vega, Sánchez Ramírez, María Trinidad Sánchez, Valverde, Samaná, Monseñor Nouel, San Juan, Santiago, Dajabón, Monte Plata, Hato Mayor y La Altagracia.
En localidades como Jima Abajo, Bonao y muchas otras, el arroz forma parte de la vida económica de sus habitantes.
¿QUÉ PASARÁ SI NUESTRA PRODUCCIÓN NACIONAL PIERDE COMPETITIVIDAD FRENTE AL ARROZ IMPORTADO?
El expresidente Danilo Medina ha planteado que el desafío fundamental no es únicamente el costo de producción, sino la productividad.
Por eso debemos fortalecer la investigación genética, mejorar las semillas, modernizar los equipos y crear condiciones para aumentar el rendimiento por hectárea.
Si otros países alcanzan rendimientos superiores, nuestra respuesta no puede ser abandonar a los agricultores dominicanos. Debe ser ayudarlos a producir más y mejor, con costos competitivos.
La apertura comercial del DR-CAFTA era un desafío conocido desde hace años. Por eso resulta legítimo preguntar qué medidas de preparación se adoptaron, cuáles quedaron pendientes y qué soluciones se pondrán en marcha ahora.
No se trata de impedir que el consumidor compre arroz a precios razonables. Se trata de evitar que la búsqueda de precios bajos termine debilitando nuestra capacidad productiva y poniendo en riesgo el sustento de miles de familias.
Porque cuando un productor deja de sembrar, también pueden perder ingresos la señora del café, la cocinera, el mecánico, el transportista, el comerciante y muchas otras personas.
PRESIDENTE LUIS ABINADER:
La responsabilidad de impulsar una respuesta nacional está en manos de su Gobierno.
Los arroceros necesitan financiamiento, tecnología, semillas mejoradas, asistencia técnica, reducción de costos y políticas que les permitan competir.
NO PODEMOS ESPERAR A QUE LAS COMUNIDADES ARROCERAS ENTREN EN CRISIS PARA COMENZAR A BUSCAR SOLUCIONES.
El futuro de nuestra producción nacional de arroz y de las familias que dependen de ella merece una respuesta concreta.
¿ASUMIRÁ EL GOBIERNO ESA RESPONSABILIDAD?