17/01/2026
🇪🇨 ¡ECUADOR DESPIERTA!
¡Esto no es izquierda ni derecha!
¡Esto es la realidad que vivimos!
No defiendo a ningún partido ni a ningún expresidente.
Hablo desde la realidad del Ecuador de hoy.
Y la realidad es dura.
La inseguridad sigue fuera de control.
La economía no alcanza para vivir con dignidad.
La educación se debilita.
La energía falla.
La salud pública está en crisis.
Las familias viven con miedo y sin futuro claro.
Eso no es ideología.
Eso se vive todos los días.
Seguir culpando a un expresidente que lleva más de ocho años fuera del poder y fuera del país no resuelve absolutamente nada. Culpar eternamente al pasado es la forma más cómoda de no asumir responsabilidades en el presente.
El gobierno actual gobierna más con redes sociales que con resultados, rompe reglas, estira la Constitución según conveniencia y, mientras el país se hunde, el presidente pasa viajando constantemente.
Ahora otra vez fuera del país, del 19 al 23 en Suiza.
Un país en crisis no se gobierna desde aeropuertos.
Ministros repiten discursos.
La Asamblea calla o protege intereses.
Colaboradores y asambleístas hacen y deshacen con recursos públicos sin control visible.
La corrupción se siente en la calle, pero no se investiga a fondo.
Y los grandes medios, en muchos casos, prefieren tapar, suavizar o distraer, antes que incomodar al poder.
Esto no es una pelea política.
Es un país que se está quebrando.
Aquí no se trata de Correa, ni de Noboa, ni de banderas.
Se trata de seguridad, trabajo, salud, educación y futuro.
Se trata de nuestras familias.
De la patria que decimos amar.
Criticar un gobierno que no da resultados no te hace correísta ni opositor.
Te hace ciudadano consciente.
Querer un Ecuador mejor no es radicalismo.
Radical es normalizar el fracaso, la improvisación, el abandono, la corrupción y el viaje permanente mientras el país se cae.
El Ecuador no necesita más excusas ni más propaganda.
Necesita liderazgo, presencia, transparencia y resultados ya.
Decir esto no es atacar al país.
Es defenderlo.
Y quien ama al Ecuador no se calla.
Es momento de alzar la voz, porque el silencio también destruye.