18/05/2026
LA VERDAD TIENE SU TIEMPO, Y DIOS TIENE SU FORMA DE HABLAR
Recibimos el archivo del proceso de mi destitución que, más allá de sus formas, puso a prueba la fortaleza institucional, la confianza ciudadana y la templanza con la que deben actuar quienes servimos al pueblo.
El tiempo, con su sabiduría silenciosa, siempre permite que las cosas se acomoden en su justo lugar. Y cuando se camina con fe, con la conciencia tranquila y con respeto a la democracia, no hacen falta estridencias: basta esperar, trabajar y confiar en Dios.
Agradezco profundamente a quienes, con valentía y claridad, hicieron público su respaldo a la democracia, a la transparencia, a la institucionalidad y al respeto de la voluntad popular. Ese respaldo no es a una persona; es al principio sagrado de que los pueblos deciden en las urnas y de que toda autoridad debe ser evaluada por su trabajo, no por intereses ajenos al bien común.
No guardamos rencor. Al contrario, asumimos este momento con humildad, con más compromiso y con la firme convicción de que El Tambo necesita unión, respeto y trabajo permanente.
Que Dios siga amparando a nuestro cantón, iluminando nuestras decisiones y recordándonos que el poder es pasajero, pero el servicio deja huella.
Seguiremos trabajando con fe, con humildad y con la frente en alto, porque la mejor respuesta siempre será servir.