13/10/2025
Mientras Ecuador vivía uno de los feriados con el mayor número de muertes violentas, el Gobierno reprimía al pueblo
Entre el jueves 9 y el domingo 12 de octubre en Manabí, según información de varios medios de comunicación, se registraron 16 muertes violentas, las cuales se concentraron en los cantones de Manta, Portoviejo y El Carmen. Con estos casos, Manabí llegó a los 967 asesinatos en 2025.
Por otra parte, en la madrugada del 12 de octubre, en el cantón Playas, una fiesta de 15 años terminó en otra masacre, donde 5 personas fueron asesinadas y existen varios heridos. Estos y otros casos dejan ver que el Ecuador vivió uno de los feriados más violentos e inseguros, que es en el fondo lo que frena la reactivación económica del país desde tiempo atrás. Le recordamos al Gobierno que, según un estudio del Instituto para la Economía y la Paz (IEP 2023-2024), la violencia delincuencial e inseguridad le cuestan al Ecuador hasta un 10% del PIB, más de USD 19.000 millones anuales.
A pesar de que el país sigue siendo tomado por la delincuencia, muertes violentas, extorsiones e intimidación a negocios, profesores, microempresas y un evidente crecimiento del microtráfico. El Gobierno movilizó a Quito más de 6.000 militares y policías para reprimir al pueblo que de manera pacífica y organizada logró movilizarse a pesar de la brutal represión.
Está claro que mientras el pueblo lucha por la vida. Noboa está en guerra contra el pueblo. Hoy buscan "convencernos" de que las Fuerzas Armadas están usando el sistema de lanzamiento VKS, un armamento no letal, una vez que cargan sobre sus espaldas la muerte de Efraín Fuerez.
Este domingo 12 de octubre, varios periodistas, mujeres, adultos mayores, jóvenes fueron golpeados, humillados, detenidos sin razón alguna más que la de hacer uso del legítimo derecho constitucional a la resistencia para expresar su rechazo al alto costo de la vida y exigir seguridad, salud, trabajo y educación.
Denunciamos que el denominado convoy humanitario que se trasladará este lunes 13 de octubre hacia la provincia de Imbabura no es otra cosa que un convoy militar que en el fondo busca movilizar más elementos de las FF.AA. y policías para reprimir con mayores niveles de violencia al pueblo en pie de lucha en diferentes territorios de Imbabura.
Una vez más queda claro que el Gobierno de Noboa no tiene una estrategia de diálogo; la única estrategia que existe es la criminalización de la lucha social, quienes se han convertido en verdaderos enemigos del Gobierno, y no la delincuencia, violencias e inseguridad.