04/06/2026
El secreto de los gigantes: ¿Despertando la historia en Loja?
De la bitácora de : Segundo Mena Beltrán
Las montañas de Loja no son solo piedra y tierra; son gigantes dormidos que, en ocasiones, deciden romper su milenario silencio. En la parroquia de Changaimina, el Padre Carlos Miguel Vaca Alvarado no solo encontró huesos: halló la sombra de una humanidad que la ciencia moderna aún se resiste a mirar de frente.
Su estudio, un refugio donde las sombras danzaban al ritmo de una lámpara antigua, se convirtió en el escenario de una batalla contra el olvido. Ante sus ojos descansaba un eslabón perdido de nuestra historia ecuatoriana. Mientras algunos veían en estos restos una mercancía de lujo para subastas internacionales, el Padre Vaca se alzó como un escudo humano: "Lo que esto pertenece al Ecuador y aquí se queda", sentenció, convirtiéndose en el celoso guardián de nuestra identidad.
¿Eran verdaderamente gigantes? ¿Qué secretos guarda el suelo lojano que aún tememos desenterrar? Como cronista, he sentido el peso de este legado. El Padre Vaca no solo protegió unos restos óseos; protegió la posibilidad de que nuestro origen sea mucho más vasto, heroico y enigmático de lo que nos contaron en los libros escolares.
Hoy, la historia de los "Gigantes de Changaimina" nos interpela. No es solo un relato de huesos y polvo, es el desafío de aceptar que nuestra tierra tiene una memoria que respira, que late y que nos exige volver a mirar hacia nuestras propias raíces.
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Si tú tuvieras frente a ti una evidencia histórica de una civilización olvidada en nuestra tierra, ¿preferirías que fuera estudiada por el mundo entero, o que permaneciera en el silencio sagrado de nuestra casa?
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