09/12/2025
LA JUSTICIA AMBIENTAL ES UN DERECHO
08/12/2025. Hoy es un día crucial para exigir justicia para las comunidades indígenas y para reafirmar nuestra posición antiextractivista frente a la impunidad de un modelo que sigue destrozando nuestros territorios.
Hace cinco años, el derrame de 15.800 barriles de crudo en los ríos Coca y Napo desnudó la fragilidad y el desprecio con el que opera la megainfraestructura petrolera en Ecuador. Más de 100 comunidades Kichwas de Orellana, cuyas vidas, cultura, y subsistencia dependen directamente de estos ríos, fueron las víctimas directas de la avaricia corporativa y la negligencia estatal.
La audiencia clave de hoy, ordenada por la Corte Constitucional tras anular sentencias previas por violación al debido proceso, es un acto de tardía e insuficiente rectificación. No obstante, exigir una "reparación integral" implica reconocer que el daño a la naturaleza es irreversible y que la vida de estas comunidades fue sacrificada a nombre del desarrollo, y de un modelo extractivista colonial y destructor que deja a su paso empobrecimiento y abandono.
Hoy, el pueblo Kichwa de Orellana exige justicia por el derrame de 2020 y el reconocimiento de su derecho a existir sin ser sacrificado. Además, exige que el nuevo fallo garantice la salud y la vida de las comunidades, la limpieza integral de los ríos, y el resarcimiento cultural, sin dilaciones ni nuevos trucos legales.
El petróleo y la minería solo dejan miseria, contaminación, y sentencias judiciales a medias. Por eso, defender los ríos Coca y Napo es defender a todos los territorios amenazados por la codicia extractiva petrolera y minera.
¡La justicia no puede esperar!