08/04/2026
Ecoteltv Municipio de Loja Ugte Ecuador HORA32 Fernando Villavicencio
Hablar de “gestión histórica” mientras la infraestructura vial se encuentra deteriorada y la movilidad cotidiana se vuelve una carga para la clase trabajadora, constituye una operación discursiva que busca sustituir hechos con propaganda.
Desde una perspectiva crítica, es necesario señalar con claridad:
no existe coherencia entre el discurso y la práctica. La función de un asambleísta no es posar en jornadas simbólicas de bacheo, sino ejercer fiscalización rigurosa sobre el poder ejecutivo. Sin embargo, se ha guardado silencio frente a posibles tramas de corrupción como el caso Progen, evidenciando una alineación política antes que un compromiso con el pueblo.
En paralelo, los pilares estructurales del Estado presentan signos de abandono:
Un sistema de salud pública sin garantías reales para la población.
Ausencia de inversión sostenida en infraestructura educativa.
Una red vial en condiciones críticas que desmiente cualquier “avance histórico”.
Particularmente grave es el incumplimiento de la oferta de campaña sobre la vía de 4 carriles Loja–Catamayo, hoy reducida al terreno de la promesa vacía. Este hecho no es menor: representa la ruptura del vínculo entre representación política y voluntad popular.
Aquí se activa una contradicción central: mientras se difunde una imagen de cercanía con el territorio, en la práctica se consolida un modelo de gestión que abandona las necesidades estructurales de las mayorías. Esa disonancia no es casual; responde a una lógica donde la propaganda intenta neutralizar la inconformidad social.
Frente a esto, la respuesta no puede ser pasiva.
La historia demuestra que cuando la clase trabajadora identifica la falsedad del discurso dominante, se abre la posibilidad de organización y transformación.
Por ello, es fundamental sostener una posición firme:
rechazar de manera consciente y organizada estas prácticas, tanto en el escenario electoral como en todos los espacios de participación social. No se trata solo de una coyuntura política, sino de defender condiciones dignas de vida para el pueblo de Loja.
La verdad material es contundente:
cuando la realidad contradice al discurso, lo que se impone no es la propaganda, sino la conciencia colectiva organizada.