19/11/2025
El Gobierno anunció un recorte de USD 128,8 millones al presupuesto de 19 universidades públicas, una decisión que ha desatado fuertes críticas en el sector estudiantil y académico. El ajuste llegó apenas un día después de la derrota del Ejecutivo en la consulta popular y referéndum del 16 de noviembre, donde el NO se impuso en las cuatro preguntas planteadas por el presidente Daniel Noboa.
Para varios dirigentes universitarios, el recorte no solo profundiza una crisis que lleva años golpeando a las instituciones públicas, sino que además —según sostienen ellos— responde a un acto de represalia política por parte del Gobierno, debido a que gran parte de la comunidad estudiantil votó mayoritariamente en contra de la propuesta oficial.
“A Noboa le damos un ultimátum”
En la Universidad Central del Ecuador (UCE), una de las más afectadas, el ajuste asciende a USD 15,5 millones. Camila Aguirre, coordinadora de Transformación Universitaria, cuestionó con dureza la medida:
“A Noboa le damos un ultimátum: tienes hasta el 31 de diciembre para dar de baja los recortes. Si no lo haces, mejor da un paso al costado porque no tienes la capacidad de dirigir el país”, afirmó.
Aguirre también exigió que los USD 200 millones que el Gobierno pretendía destinar a una posible Asamblea Constituyente se redirijan a educación, salud y seguridad. Denunció además que la UCE funciona con aulas hacinadas, más de 50 estudiantes por salón, sin licencias de software esenciales ni baños en condiciones adecuadas.
Estudiantes señalan represalia tras el triunfo del NO
Luis Chuquimarca, representante ante el Consejo Universitario, sostuvo que el recorte llega justo después de que “más del 60 % de ecuatorianos le dijo NO a las políticas del presidente Daniel Noboa”, y aseguró que la juventud fue un actor clave en esa votación:
“La juventud despertó. Vamos a defender el presupuesto que necesitamos”, afirmó.
Desde las asociaciones estudiantiles también cuestionaron que el Gobierno haya desplegado —según ellos— una campaña estatal millonaria para promover el SÍ. Mía Barona, tesorera de la Asociación de Química y Biología, señaló:
“Gastaron USD 60 millones en repartir bonos, chanchitos y juguetes. Nosotros hicimos pancitos por el NO, foros y debates. Nuestra campaña puso en el centro la vida y la creatividad.”
Barona añadió que, pese a las limitaciones económicas, los jóvenes “seguirán defendiendo la gratuidad de la universidad pública”.
FEUE advierte movilizaciones nacionales
El presidente de la FEUE, Nery Padilla, adelantó que el movimiento estudiantil saldrá a las calles para defender el financiamiento de la educación superior.
Recordó que solo en la Universidad Central, USD 108 millones se destinan a salarios docentes, quedando apenas USD 22 millones para inversión, de los cuales ahora se pretende recortar más de dos tercios:
“Si la Central ya vive hacinamiento, infraestructura deteriorada e investigación limitada, este recorte lo va a agudizar aún más”, advirtió.
Una decisión bajo presión social
Mientras los estudiantes se organizan, crece la percepción —expresada por varios sectores sociales— de que el Gobierno responde con dureza tras el revés electoral. El Ejecutivo no ha emitido, hasta el momento, una explicación detallada sobre los criterios técnicos del reajuste ni sobre las denuncias de represalia política.
Entre tanto, las universidades afectadas se preparan para un 2026 aún más restrictivo en recursos, y la tensión entre el Gobierno y el movimiento estudiantil se intensifica a pocas semanas de cerrar el año.