12/10/2025
ECUADOR NECESITA UN DESPERTAR Y RENACER.
Hermanos Ecuatorianos, es el momento de dejar atrás los intereses personales y los egoísmos de grupo.
Durante años, esos intereses individuales nos han dividido, debilitado y distraído del verdadero propósito: construir un país para todos. Ya no podemos seguir caminando separados, cada quien, buscando su propio beneficio, mientras el Ecuador se desangra y despedaza ante nuestros ojos.
Hoy debemos unirnos bajo una sola bandera, la del amor a la patria, la de los hombres y mujeres de bien que creemos que sí es posible cambiar el destino de nuestra nación.
Este llamado no nace del poder ni de la política tradicional, sino del corazón del pueblo.
Nace del dolor, del cansancio, pero sobre todo de la esperanza que sigue viva en cada ecuatoriano.
Es la voz de quienes madrugan a trabajar, de padres y madres que luchan por el pan de sus hijos, de los jóvenes que aún creen en un futuro mejor, de los policías y militares que defienden al país, y de todos los que tenemos humanidad empatía, que soñamos con devolverle dignidad al Ecuador.
Este ideal no busca dividir, busca unir; no busca promesas vacías, busca soluciones reales y compartidas que juntos las vamos hacer realidad.
Basta ya de seguir bajo la manipulación de los mismos grupos de poder que solo piensan en sus propios intereses.
Ellos han sembrado el miedo, la desconfianza y el enfrentamiento entre hermanos, mientras el pueblo sufre.
Pero nosotros, los 18 millones de ecuatorianos, tenemos la fuerza, estrategia, inteligencia y el corazón para romper esas cadenas.
Debemos guiarnos por lo que dicta el alma y no por los intereses de quienes han traicionado la patria.
Que nuestro motor sea el amor a nuestros hijos, a nuestros nietos y a las futuras generaciones que merecen un Ecuador digno y en paz.
Este es el momento de levantarnos como una sola nación. De construir un proyecto político de país, nacido desde el pueblo, de territorio, hecho con el corazón, con principios y valores verdaderos.
Un proyecto de todos los ecuatorianos, donde nadie quede fuera. ¡Ecuador tiene esperanza! Y esa esperanza somos nosotros. Unidos, sin divisiones ni intereses, lograremos el renacer de una patria libre, justa y solidaria.
Porque el cambio no vendrá de ellos… el cambio nacerá de nosotros, del corazón del pueblo ecuatoriano.
Hermanos Ecuatorianos los invito a unirnos y luchar juntos por la esperanza de, LA PAZ , DIGNIDAD Y JUSTICIA.
¡VIVA EL ECUADOR!