11/02/2020
LA PERCEPCIÓN DE ESTADO DESDE NUESTRA IDEOLOGÍA POLÍTICA
La división del espectro político en izquierda y derecha, en defensores de los intereses de clase del proletariado y de los intereses de clase de los pudientes, no tiene sentido hoy. La verdadera división, la que corresponde a los verdaderos problemas de la sociedad contemporánea, es la que separa dos ideologías: la de los socialistas de todas clases, de izquierdas y de derechas, para quienes prima el carácter colectivo, social, interventor de la actividad estatal; la de los liberales, para quienes el fin primordial del Estado consiste en crear y defender el marco legal e institucional en el que pueda florecer el individuo. La división real es la que distingue entre quienes quieren conservar el Estado paternalista y quienes buscan restaurar el Estado liberal.
Mi percepción analiza y explica la importancia de la administración pública en la sociedad liberal y el Estado de Derecho. El liberalismo es una ideología, una institución y un sistema experimentado de conveniencias, es un paradigma de la vida humana. La administración pública tiene sus principios, fundamentos y prácticas que sostienen sus metas en lo público y lo político, de acuerdo con los valores positivos y humanistas del liberalismo. Aspectos tales como las libertades públicas, la democracia, la eficiencia y la ciudadanía, son la causa que valida la existencia social y política de la administración pública.
El liberalismo, Estado y administración pública no sólo es relevante, sino de una actualidad que corresponde a realidades en procesos de cambio. Las ideas liberales no han mu**to. Subsisten en contextos que las favorecen. La ideología del liberalismo tiene un sentido reivindicador frente a los privilegios estamentales y monárquicos. Postula los derechos universales que la sociedad moderna ha institucionalizado. Tanto los derechos del hombre como los del ciudadano son testimonio de cómo la sociedad civil impone límites a la acción, estatal. Límites que tienen por objeto un ejercicio prudente del poder, para evitar los privilegios de clase y la práctica de decisiones que divorcian al ciudadano y al Estado.
Se caracteriza por ser un movimiento universal que impulsa el advenimiento y el desarrollo de la sociedad civil. Hace posible también que el poder del Estado se someta a frenos y contra frenos. Concibe el Estado como una organización sujeta a reglas que condicionan y regulan la diversidad de atribuciones que lo sitúan como el centro de la organización de la sociedad. El Estado liberal es un Estado que se expresa en el derecho escrito y en mandamientos supremos que, como las constituciones políticas, formalizan su actividad en la sociedad.