Historia de Nuestro Ecuador

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Telegrama de Emilio Estrada donde explica su malestar por la revolución Alfarista,el otro telegrama es de Leonidas Plaza...
04/04/2023

Telegrama de Emilio Estrada donde explica su malestar por la revolución Alfarista,el otro telegrama es de Leonidas Plaza donde nos dice que su malestar es por los derrumbes de casas y una de ellas la de su mama.Año 1901 febrero.

Tumba de Mercedes Espinosa 1889
19/09/2022

Tumba de Mercedes Espinosa 1889

Tumba de Dolores Zaldumbide 1880
19/09/2022

Tumba de Dolores Zaldumbide 1880

Dato Curioso.
19/09/2022

Dato Curioso.

José Joaquín de OlmedoJosé Joaquín Eufrasio de Olmedo y Maruri Guayaquil, 20 de marzo de 1780 Ibídem, 19 de febrero de 1...
10/06/2022

José Joaquín de Olmedo
José Joaquín Eufrasio de Olmedo y Maruri Guayaquil, 20 de marzo de 1780 Ibídem, 19 de febrero de 1847 fue un abogado, político, prócer y poeta guayaquileño. Fue uno de los personajes con mayor trascendencia y participación en la historia ecuatoriana.
En la era colonial española, Olmedo se destacó como gran orador en las Cortes de Cádiz, con el fin de lograr la abolición de las mitas. Sin embargo, con la derrota de las tropas napoleónicas en la península ibérica y el retorno del rey Fernando VII al trono, se disolvieron las cortes y se persiguió a sus diputados, entre ellos Olmedo, quien estuvo prófugo un breve tiempo. Volvió a Guayaquil e inició, junto a otros partidarios de las ideas emancipadoras, la preparación para la independencia guayaquileña, la cual se concretó el 9 de octubre de 1820.Luego de la firma del Acta de Independencia, Olmedo fue proclamado presidente de la Provincia Libre de Guayaquil y gestionó la creación del ejército guayaquileño, luchó por la emancipación de los pueblos de la antigua Real Audiencia de Quito, obteniendo la ayuda de Antonio José de Sucre, con quien suscribió un convenio de cooperación bélica que unía las tropas locales con las colombianas. Olmedo se refugió en Lima y llegó a ser diputado del primer Congreso Constituyente del Perú (1822). Olmedo en su admiración hacia los actos heroicos de Bolívar le dedicó un extenso poema llamado ‘Victoria de Junín’ Canto a Bolívar. Sin embargo, en 1827, junto a Vicente Rocafuerte, lideró la rebelión del Departamento en contra de las políticas centralistas bolivarianas. Tras la creación del Estado de Ecuador en 1830, Olmedo fungió como el primer vicepresidente del país durante la primera presidencia de Juan José Flores. Tras quince años de dominación floreana y de políticas represoras, Olmedo junto a Roca y Noboa, lideraron la Revolución marcista que inició el 6 de marzo de 1845 y concluyó con la rendición de Flores, tras lo cual se conformó un triunvirato conformado por ellos mismos, el cual duró hasta la redacción de la IV constitución y la elección de Roca como presidente constitucional. En lo posterior, Olmedo prosiguió ocupando cargos en el gobierno hasta su fallecimiento en 1847. José Joaquín de Olmedo fue partícipe de un cónclave de partidarios de la secesión con respecto al Imperio español, organizado por don José de Antepara y que se desarrolló en la noche del 1 de octubre de 1820 en la casa de don José de Villamil, encubierta a manera de fiesta de quince años de la joven Isabela Morlás hija de don Pedro Morlás, quien también era afín a la causa emancipadora,11​ en donde también participaron Escobedo, Lavayen, Vivero, Rivas, Fajardo, y los venezolanos Febres Cordero, Letamendi, Urdaneta, entre otros.​ El cónclave, denominado como «Fragua de Vulcano», concluyó con el juramento de lealtad al proceso emancipador por parte de los presentes. El proceso independentista, cuyo liderazgo recayó finalmente sobre León de Febres Cordero, continuó en los días siguientes con una planificación exhaustiva que tenía como objetivo reducir al mínimo las bajas y la intervención del uso de las armas. Finalmente en la noche del 8 de octubre estalló la revolución emancipadora con la toma de varios cuarteles por parte de los insurrectos y la aprehensión de las autoridades leales a la Corona española. El movimiento se extendió hasta la madrugada del 9 de octubre. Presidencia de la Provincia de Guayaquil
En la mañana del 9 de octubre de 1820,una vez concluida la toma de la ciudad por parte de los insurrectos, los promotores del movimiento independentista y miembros de la Fragua de Vulcano se reunieron en el Cabildo de la ciudad para firmar el Acta de Independencia y conformar un gobierno provisorio. Olmedo fue uno de los signatarios del acta, tras lo cual también fue designado en el cargo de «Jefe Político» de la provincia, mientras que el coronel Gregorio Escobedo asumió el cargo de «Jefe Militar».​
Olmedo, durante su jefatura política, tuvo que afrontar rápidamente la continuidad del movimiento emancipador en los pueblos aledaños en la provincia. Los cuarteles militares guayaquileños plegados a la causa independentista aportaron a la insurrección y expulsión de autoridades españolas en Daule, Samborondón y Naranjal en los días siguientes. Sin embargo, durante los primeros días de la independencia, la gestión política de Olmedo se vio comprometida con casos de corrupción y arbitrariedades cometidas por el jefe militar Escobebo, quien gozaba del control de las fuerzas armadas y del poder fáctico de tomar el control político. Olmedo ordenó la instalación de un colegio electoral, el cual designó las nuevas autoridades de la junta de gobierno provisional, provocando el descuido de Escobedo, quien fue arrestado de inmediato y conducido al puerto con la finalidad de embarcarlo al Perú y ponerlo bajo el mando del general José de San Martín. Las autoridades de la provincia convocaron una convención de representantes de la provincia para redactar un texto constitucional, la cual se realizó entre el 8 y el 11 de noviembre de 1820,concluyendo con la creación, firma y ratificación del Reglamento Provisorio de Gobierno, con lo cual se erige oficialmente la República de Guayaquil, siendo José Joaquín de Olmedo designado como su primer presidente.
La División Protectora de Quito denominación dada al ejército guayaquileño libró varias batallas con el objetivo de asegurar la independencia de la provincia y erradicar las autoridades españolas de las ciudades de Quito y Cuenca. Sin embargo, a pesar de una inicial victoria en la batalla de Camino Real el 9 de noviembre, las tropas de la División Protectora sufrió una grave derrota en el Primer Huachi el 22 del mismo mes, haciéndola replegar hasta el interior de la provincia provocando un avance de las tropas realistas. Olmedo suscribió un acuerdo de cooperación militar con el mariscal Antonio José de Sucre quién había sido enviado por Simón Bolívar y llegó a Guayaquil por vía marítima juntos con refuerzos del ejército colombiano el 6 de mayo de 1821. Las fuerzas colombianas y la División Protectora se unieron bajo el mando de Sucre,​ iniciando la denominada Campaña del Sur que concluyó con la victoria independentista definitiva en la batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822. Con la independencia de Quito y Cuenca, Olmedo esperaba integrar un nuevo estado junto con Guayaquil debido a los lazos de estos pueblos desde el tiempo de la Real Audiencia de Quito. Sin embargo, tras la llegada de Bolívar a territorio quiteño el 16 de junio de ese año, se anexaron las provincias de Quito y Cuenca a la República de Colombia. Olmedo ratificó la decisión del pueblo guayaquileño de mantenerse independiente y se negó a la integración colombiana, lo cual generó roces diplomáticos con el libertador Bolívar, y ante una eminente invasión, envió cartas al libertador San Martín para que interceda en el conflicto.

El 11 de julio de 1822,Simón Bolívar arribó a Guayaquil con un ejército de 2000 hombres aproximadamente y dio un golpe de estado desconociendo al gobierno local proclamándose «dictador». José de San Martín llegó a la ciudad a los pocos días, sin embargo, las fuerzas colombianas habían tomado la ciudad. En conjunto con Bolívar, San Martín mantuvo una entrevista en el que trataron el asunto de la soberanía guayaquileña y las posteriores campañas militares en el Perú. El 27 de julio, ante el poderío bélico colombiano asentado en la ciudad, San Martín partió desde los muelles rumbo al Perú. Nuevamente en Guayaquil ejerció la Subdirección de Estudios del Guayas, envejeciendo de forma prematura a causa de continuos dolores de estómago y estitiquez ocasionados por un cáncer lento, falleciendo finalmente el 19 de febrero de 1847, a la 01:15 de la mañana, a la edad de 66 años y 11 meses de edad. Antes de morir había dicho: «He cumplido, no sin gloria, mi destino».

Sus funerales se celebraron en todas las ciudades del Ecuador y sus restos se enterraron en la Iglesia de San Francisco, donde se quemaron durante el Incendio Grande del 5 al 6 de octubre de 1896.

Manuela CañizaresManuela Cañizares y Álvarez Quito, 27 de agosto de 1769, 15 de diciembre de 1814) fue una he***na precu...
25/04/2022

Manuela Cañizares
Manuela Cañizares y Álvarez Quito, 27 de agosto de 1769, 15 de diciembre de 1814) fue una he***na precursora de la Independencia del actual Ecuador. En su casa se reunió el grupo de patriotas que, la madrugada del 10 de agosto de 1809, depusieron a las autoridades coloniales españolas e instalaron una Junta de Gobierno Autónoma. Su papel no se limitó a ser la anfitriona de la reunión durante la noche previa a la asonada, sino que participó activamente de ella, alentando y, según testimonios, prácticamente obligando a los patriotas conjurados para que se decidiesen a dar el golpe revolucionario al amanecer del día siguiente, cuando alguno planteó la duda sobre la conveniencia de llevarlo a cabo. Nació el 27 de agosto de 1769 en la ciudad de Quito, por entonces capital de la Real Audiencia Homónima. Fue hija de Miguel Bermúdez Cañizares, licenciado en Derecho oriundo de Popayán, y de doña Isabel Álvarez y Cañizares, dama de estrato elevado, pero económicamente pobre. Tuvo tres hermanos: Mariano Cañizares, José Cañizares y María Cañizares, a quienes mencionó en su testamento. A pesar de pertenecer a una familia distinguida por parte de su madre, la unión ilegítima de sus padres y el hecho de que su padre no se ocupara de ella, la obligó a vivir una vida independiente en la que la lucha por la supervivencia era su primera necesidad. Se sabe que en 1797 vivía sola en una casa arrendada del barrio de la Cruz de Piedra, en donde fue retratada por el pintor Antonio Andrade, por lo que para entonces ya debió ser una mujer notable en la sociedad quiteña. En 1805 adquirió la hacienda de Gregoria Salazar en la localidad de Cotocollao hoy Ponceano, que le costó 800 pesos y después la tenía en arrendamiento a Pedro Calderón, que pagaba 151 pesos anuales por ella. Durante la noche del 9 de agosto de 1809, Manuela Cañizares se convirtió en la anfitriona de una reunión para 38 invitados disfrazada como una de las tantas tertulias que acostumbraba organizar para la alta sociedad de la época, pero en la que se organizarían los eventos para la proclamación del grito libertario quiteño que tendría lugar en la madrugada del día 10. Fue así que, en la noche del 9 de agosto de 1809, en circunstancias en que los patriotas quiteños tuvieron un momento de debilidad que puso hacer fracasar el movimiento revolucionario, con inusitado valor se convirtió en la he***na espiritual del golpe, parándose con determinación frente a ellos para arengarlos con esas palabras que la convirtieron en protagonista de la historia:
"Cobardes...! Hombres nacidos para la servidumbre... ¿De qué tenéis miedo? ¡No hay tiempo que perder!"
Algunas semanas más tarde, cuando el conde Ruiz de Castillas recobró el poder y se produjo la represión militar, Manuela debió esconderse por algún tiempo en una hacienda del Valle de los chillos, posiblemente de la noble Rosa Montufar hija del marqués de Selva Alegre o de María Ontaneda, mientras en la ciudad se instauraba el proceso penal contra los sublevados y se pedía pena de muerte también para Cañizares. Cuando pudo volver a la ciudad se refugió en casa de unos amigos, Miguel Silva y Antonia Luna, quienes vivían en el barrio de San Roque. De su testamento, fechado el 27 de agosto de 1814, se conoce que sus últimos días los pasó víctima de las secuelas de un accidente, que era soltera, sin hijos y que se ganaba la vida haciendo encajes y alquilando ciertos trajes que se utilizaban para fiestas, y que aún mantenía la finca de Cotocollao en la que criaba ganado. Los historiadores resumen que murió meses después de hacer su testamento, el 15 de diciembre de 1814, lo que se comprueba en las escrituras de compra venta de su hacienda de Cotocollao, que fue adquirida en 1815 por Josefa Cáceres por la suma de 1950 pesos. Sobre su muerte, José Dolores Monsalve señala que el deceso ocurrió estando asilada en el convento santa clara de Quito, mientras que otros historiadores señalan que murió aún escondida en el Valle de los Chillos.

Juan de SalinasJuan José de Salinas y Zenitagoya Sangolquí, Virreinato de Nueva Granada, 24 de noviembre de 1755 Quito, ...
18/04/2022

Juan de Salinas
Juan José de Salinas y Zenitagoya Sangolquí, Virreinato de Nueva Granada, 24 de noviembre de 1755 Quito, Virreinato de nueva granada 2 de agosto de 1810, fue un militar e ilustrado criollo que presidió la Falange armada de la primera junta autónoma de Quito en 1809, precursora de lo que décadas más tarde sería la independencia definitiva del Ecuador del Imperio Español. Nació en Sangolquí, cerca de Quito, el 24 de noviembre de 1755. Fue hijo de Diego de Salinas, natural de la villa de Mújica en España, que pasó a la Real Audiencia de Quito como Gobernador de Yaguarzongo y de María Ignacia de Zenitagoya y Tena, casados en Quito el 7 de julio de 1737 y hacendados en la jurisdicción de Sangolquí. Era el último de seis hermanos: María Martina (1742), María Tomasa (1744), María Luisa (1747) y Pedro Ignacio Ramón (1749) Estudió en Quito hasta obtener el título de Maestro en Filosofía, luego cursó el primer año de Jurisprudencia en la Universidad Santo Tomas de Aquino. Se enroló en el ejército en 1777, siendo enviado a la región de Maynas durante varios años. En 1794 regresa a la ciudad de Quito, donde contrae matrimonio con María de la Vega y Nates (1776), hija del español Patricio de la Vega y la aristócrata quiteña Margarita Nates y Mojardín; la ceremonia fue realizada en la iglesia del sagrario el 3 de marzo, siendo sus padrinos Joaquín de la Barrera y Tomasa Salinas y Zenitagoya. Del matrimonio Salinas de la Vega nacieron dos hijas: María Dolores y María del Carmen, la última nacida en junio de 1807. En enero de 1789, y tras doce años de servicios en el Oriente, solicitó el grado de Capitán de Infantería y el cargo de Gobernador de Maynas, pero solo obtuvo el grado de Capitán de Infantería, por lo que regresó a Quito, donde contrajo matrimonio. En 1795 vivió en la Guarnición Militar de Guayaquil como Subteniente; allí su amigo Juan Pío Montufar le otorgó poderes para que arreglara en su nombre las cuentas que manejaba en el puerto. En 1803 es reconstituido en Quito, donde encontró una ciudad dividida en bandos irreconciliables formados por europeos (chapetones) y blancos nacidos en América (criollos). Los primeros eran preferidos en los puestos públicos y ejercían un marcado despotismo que recibía la oposición de los discípulos de Eugenio Espejo, que ya había fallecido para entonces, y que a pesar de no ser muchos eran influyentes y giraban alrededor de Juan de Dios Morales y Manuel Rodríguez Quiroga. A ellos se unió Salinas, con la actividad, diligencia e impetuoso carácter con que siempre ejecutaba todos sus actos. El 25 de diciembre de 1808 concurrió a la llamada Revolución de los Marqueses, que se trataba de una reunión celebrada por la Navidad en la hacienda del Márquez de Selva Alegre en el Valle de los Chillos, y en la cual se acordó el establecimiento de una Junta Suprema que se encargaría de dirigir los destinos de la Presidencia de Quito, representando la soberanía del pueblo. A esta cita también asistieron Morales, Quiroga, el presbítero José Riofrio, Juan Pablo Arenas, Javier de Ascasubi y Nicolas de la Peña, quienes le encomendaron la elaboración de un plan bélico de defensa en el hipotético caso de que se produjere una reacción contrarrevolucionaria. En agosto de 1809 volvieron a alborotarse los ánimos ante la invasión Napoleónica a España, y el miércoles 8 Salinas acude nuevamente a una reunión en la casa de Francisco Javier de Ascázubi, donde se convino en dar el golpe al gobierno español durante la madrugada del viernes 10. El jueves de noche, los próceres se congregaron en los cuartos interiores que alquilaba Manuela Cañizares en la casa parroquial de el Sagrario, pero Salinas fue avisado de la reunión a última hora, cuando ya estaba acostado y en ropa de cama. Salió después de la media noche en dirección al Cuartel y arengó a la tropa, hablando de la usurpación de Napoleón para convencerlos, los sacó a la plaza y formó varias comisiones. La mañana del 10 de agosto Salinas organizó un Cuerpo de ejército para el nuevo gobierno, esta Falange estaba compuesta de tres batallones. la Junta le reconoció el grado de coronel y la jefatura de dicho cuerpo como Inspector General. El 14 de octubre, el depuesto expresidente de la Audiencia, Conde Ruiz de Castilla, escribió a Salinas desde su quinta de Iñaquito a la que había sido confinado, pidiéndole su colaboración para que las cosas volvieran a su antiguo estado. Salinas aceptó la entrega de las tropas al Conde, para lo cual despachó hacia Machachi a los militares de los que más desconfiaba, poniéndoles al mando de Juan y Antonio Ante, quienes eran precisamente los más opuestos a la idea, con lo cual allanó el camino para que el 24 de octubre se suscribiesen las capitulaciones de la Junta en favor del conde Manuel Ruiz Urriés de Castilla. Por dicho acuerdo Salinas seguiría al frente de la Falange, pero coincidió que entonces llegaron a la isla Puna las fuerzas que había despachado el Virrey del Perú para sofocar la revolución de Quito, noticia que alentó a Ruiz de Castilla. El 17 de noviembre Salinas presentó su renuncia al cargo de comandante de las Compañías de Infantería de Quito y fue sustituido por el Capitán Joaquín Zaldumbide. Esta renuncia causó pésima impresión en el pueblo, que protestó haciendo circular una hoja volante en su contra. El 24 de noviembre arribaron a la ciudad las tropas de Lima comandadas por Manuel Arredondo, y el presidente Ruiz de Castilla disolvió las de Quito para maquinar su venganza. El 4 de diciembre Salinas se hallaba en su casa situada en la Plaza Mayor, contigua al Ayuntamiento, desde donde pudo ver que los doctores Morales y Arenas eran escoltados por soldados en dirección al Cuartel Real, pero como él mismo no se creía comprometido por haber entregado la tropa, se despreocupó; más, al mediodía apareció en su puerta la escolta y le presentaron la orden de prisión en su contra. Con aspecto sereno salió rumbo al Cuartel, atravesando para ello el pretil de la Catedral y desde allí dirigió el último saludo de despedida a su familia. De allí en adelante permaneció ocho meses prisionero, sin siquiera poder g***r de las dos horas diarias de sol concedidas a los demás y sólo le permitían de vez en cuando la visita de su hija María Dolores, de cerca de catorce años. Su segunda hija, María del Carmen, nació pocos días después de ser apresado. Su esposa quiso liberarlo trazando un plan con Mariano Castillo, pero las autoridades dieron con los hilos de la conspiración y lo aprehendieron al salir de la casa de los Salinas, conduciéndole al mismo Cuartel donde estaban los otros prisioneros, mientras María guardaba cárcel en su propia casa. El 2 de agosto el pueblo de Quito asaltó el Cuartel para liberar a los presos, pero los soldados tomaron la delantera y se posesionaron del mismo; entonces los presos se atrincheraron detrás de las puertas de sus celdas, que los soldados despedazaron, descargando sus fusiles sobre ellos. Salinas presentó cuatro heridas de bala en su cabeza y varias cortaduras de espada en el pecho. Su cadáver fue sepultado en la iglesia de San Agustín. Mientras tanto su esposa e hija mayor habían sido conducidas al pie de una horca que alzaron las autoridades en la plaza mayor, para que escucharan un mandato de muerte; De allí las llevaron a una habitación del Palacio de Carondelet donde se enteraron del trágico fin de su deudo. Las religiosas de la Concepción solicitaron que las mujeres cumplieran su sentencia recluida al interior del Monasterio, evitando así la horca, pero no la confiscación de todos sus bienes por orden del presidente Ruiz de Castilla. Doña María murió el 1 de diciembre de 1820, siendo sepultada en la iglesia de la Merced, por lo que María Dolores debió hacerse cargo de su hermana menor. Con la llegada de la independencia definitiva en 1822, el mariscal Antonio José de Sucre restituyó todos los bienes a la familia Salinas. Las hijas contrajeron matrimonio, María Dolores con el abogado Joaquín Gutiérrez y la menor, María del Carmen con Manuel Ascázubi, que sería Presidente del Ecuador entre 1849 y 1850.

DR. Manuel Quiroga Patriota quiteño nacido según declaración propia en la ciudad de La Plata, es decir Chuquisaca, hoy S...
13/04/2022

DR. Manuel Quiroga
Patriota quiteño nacido según declaración propia en la ciudad de La Plata, es decir Chuquisaca, hoy Sucre, capital de Bolivia.

Muy niño vino a Quito con su padre, que era Fiscal de la Real Audiencia, y pariente y corresponsal de gente muy ilustre de España. Desde su época de estudiante se granjeó la simpatía y el respeto de los ciudadanos, entre los que se destacó sobre todo por su acentuado patriotismo. Como no nació marqués ni conde, adoptó la profesión de abogado, única que daba nombradía entonces, fuera de la eclesiástica. Había escrito un libro, cuando todavía era joven, según lo refiere Fuertes Amar, obra que fue prohibida por la iglesia, circunstancia que da una idea de su mérito.
Quiroga era de inquietas aspiraciones, audaz y ardiente en sus empeños, pero obstinado; incapaz de tolerar control de cualquier forma, pero abierto a la convicción cuando la persuasión era el medio. Tenía gran éxito como abogado en estrados, locuaz y elocuente, pero aun ahí su arrojado temperamento le puso dificultades; era frecuentemente reprendido en los tribunales y a la larga fue, no sólo multado, sino suspendido en el ejercicio de su profesión de abogado. Esta situación despertó en él un gran resentimiento hacia las autoridades españolas, por lo que al poco tiempo empezó también a conspirar.

Asistió a la reunión del 25 de diciembre de 1808 en la casa del Marqués de Selva Alegre, don Juan Pío Montúfar, en Chillo, donde empezó a germinar la idea de un cambio de autoridades; pero por una indiscreción cometida por el Crnel. Juan Salinas los conspiradores fueron descubiertos, y el 9 de marzo de 1809 fue aprehendido y encerrado en el Convento de la Merced. Poco tiempo después fue puesto en libertad por falta de pruebas en contra de los complotados. Convertido en uno de los pilares más importantes del movimiento revolucionario quiteño, asistió a todas las reuniones que se celebraron en casa de doña Manuela Cañizares con quien estaba sentimentalmente relacionado, y su participación fue muy importante para llevar a feliz término la Revolución del 10 de Agosto de 1809. Al instaurarse la Junta Soberana de Gobierno fue nombrado Ministro de Gracia y Justicia, y como tal le correspondió dictar la proclama dirigida a todos los pueblos de americanos pidiéndoles su solidaridad: “Pueblos de América: La sacrosanta ley de Jesucristo y el Imperio de Fernando VII perseguido y desterrado de la Península han sentado su augusta mansión en Quito… Pueblos del continente americano, favoreced nuestros santos designios, reunid vuestros esfuerzos al espíritu que nos inspira y nos inflama. Seamos unos, seamos felices y dichosos, y conspiremos unánimemente al individuo objeto de morir por Dios, por el Rey y por la Patria”Esta Junta de Gobierno tuvo muy corta duración, pues a los pocos meses y debido a conflictos internos y diferencias ideológicas, fue disuelta previo un acuerdo celebrado entre los conjurados y el Conde Ruiz de Castilla, quien el 4 de diciembre de ese mismo año y nuevamente como Presidente de la Real Audiencia de Quito, haciendo tabla rasa del compromiso de no perseguir a los patriotas, ordenó la captura de todos quienes habían participado en la asonada del 10 de agosto.

Al instaurarse el proceso en su contra, Quiroga declaró que “estuvo el 9 de agosto en casa de doña Manuela para conversar con don Ramón Egas, quien por motivos familiares visitaba esa casa… que desconocía quienes habían convocado a la gente allí reunida… y que había jurado vasallaje a Fernando VII y a su Real Familia…”

Estos argumentos no fueron del todo convincentes por lo que junto a los otros complotados fue encerrado en los calabozos del Cuartel Real de Lima. Meses más tarde, el pueblo quiteño -que cada día sentía sobre sus cabezas la terrible amenaza de los ejércitos realistas decidió, en un alarde de verdadero valor y coraje, asaltar el cuartel para liberar a los detenidos.

Ese oscuro 2 de agosto de 1810, sus pequeñas hijas fueron a visitarlo en la prisión justo en los momentos en que el pueblo iniciaba el ataque al cuartel. Al darse cuenta de lo que sucedía, las tropas realistas del Crnel. Arredondo, bajo las órdenes del Crnel. Pedro Galup, entraron en los calabozos e iniciaron el As*****to de los Patriotas Quiteños. Manuel Rodríguez de Quiroga, acariciaba a sus dos hijas que le visitaban, mientras una negra esclava, grávida de un hijo, le abrazaba las rodillas. Un oficial llamado Jaramillo le dice a Quiroga: -Grita Viva los Limeños! Y como el patriota sólo le mira a los ojos, Jaramillo, arrancando de sus brazos a las pequeñas, lo destroza con su espada. Las bayonetas de cuatro soldados terminaron la obra del jefecillo asesino; una de ellas quedó clavada en el vientre preñado de la negra.

Así Nació el Futbol en el Ecuador La práctica del deporte era muy limitado en Ecuador hasta finales del siglo XIX, y par...
23/03/2022

Así Nació el Futbol en el Ecuador

La práctica del deporte era muy limitado en Ecuador hasta finales del siglo XIX, y particularmente el fútbol era desconocido en el país. El guayaquileño Juan Alfredo Wright, y su hermano Roberto, quienes residían en Inglaterra y luego formaron parte del club peruano Unión Cricket de Lima, volvieron a Guayaquil a mediados de 1899, con lo cual se incentivó a varios jóvenes aficionados a la práctica del fútbol en el país.3​ El 23 de abril de 1899 se fundó oficialmente el Guayaquil Sport Club, siendo el primer club de fútbol de Ecuador.4​ El 28 de enero de 1900 se registraron los primeros partidos a nivel amateur, entre grupos de aficionados. En años posteriores empezaron a formarse otros clubes en la ciudad, el 22 de julio de 1902 se funda el Club Sport Ecuador, también fueron fundados el Club 24 de Mayo, el Club Sport Santiago, y el Club Abdón Calderón. En 1903 se fundó la Asociación de Empleados, gestada por Virgilio Drouet.4​ Aunque al principio, el fútbol tuvo que competir con otros deportes que asimismo iniciaban su actividad en Ecuador, fue gracias a la llegada de Manuel Seminario Sáenz de Tejada en 1907, que se consolidaría su práctica en Guayaquil. Él convenció al Club Sport Guayaquil para reiniciar sus actividades, al igual que al Club Sport Ecuador. Convenció a los jóvenes que formaban dos pequeños clubes, el 24 de Mayo y el Abdón Calderón para que se fusionaran y fundaran el Club Sport Unión. A instancias suyas, los estudiantes del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte se agrupaban en el recién fundado Club Sport Vicente Rocafuerte; también se formó el Club Universitario, integrado por estudiantes de Medicina y Derecho aficionados al fútbol de la Universidad de Guayaquil, siendo esta la primera institución deportiva que nacía en el seno de una entidad universitaria y que en años posteriores se replicaría en todo el Ecuador. También logró que la Armada Nacional patrocinara la fundación del equipo Libertador Bolívar formado por artilleros del cazatorpedero del mismo nombre. Si bien el fútbol fue una novedad traía por los aristócratas de la urbe porteña, se popularizó entre las masas, siendo así que los principales clubes de la época fueron fundados por gremios, sindicatos y jóvenes entusiastas, así pues, el Club Sport Patria nació en el año de 1906 por un grupo de jóvenes del barrio de la Atarazana, inicialmente se hacían llamar simplemente como "Guayaquil", pero dos años más tarde se reunieron una vez más, pero esta vez decidieron crear un club deportivo propiamente dicho; naciendo el Patria el 18 de septiembre de 1908. Una fundación similar tuvo la Asociación Deportiva Nueve de Octubre, fundada el 25 de agosto de 1912. Debido a la falta de escenarios deportivos en esos tiempos, Agustín Febres-Cordero Tyler, uno de los fundadores del Patria, declaró como los primeros campos de juego las propias calles de Guayaquil, algunas de éstas en la actualidad son calles muy importantes para la ciudad, como la Avenida 9 de octubre. Es así que Guayaquil fue la cuna del fútbol ecuatoriano, pues desde ahí se fue dando a conocer al resto del país. La primera expansión se dio hacia Quito, pues en 1906, se funda el Sport Club Quito, el decano del fútbol capitalino. En ese mismo año llegó el ferrocarril Trasandino a Quito, que ayudó a promover más el deporte, especialmente entre Quito y Guayaquil. El 6 de mayo de 1911 se fundó la Liga Deportiva Guayaquil, siendo esta la primera entidad multideportiva del Ecuador, para mayo de 1912 ya había organizado su primer torneo de fútbol, mientras Manuel Seminario tomó la iniciativa de realizar los primeros cotejos interprovinciales entre los clubes de Guayaquil y Quito. Seminario había nombrado a un representante para que hiciera contacto con el Club Sport Quito.
El diario La Prensa de Quito señaló que el 24 de mayo se daría el primer choque "regional", para celebrar el centenario de la Batalla de Pichincha, pero el encuentro que tuvo que esperar hasta el 10 de agosto, aniversario del Primer grito de Independencia. Aprovechando ese lapso de tiempo se decidió realizar encuentros eliminatorios entre clubes guayaquileños. Finalmente el Club Sport Guayaquil sería el ganador de la eliminatoria para representar al futbol guayaquileño. El histórico partido se jugó en la cancha de El Ejido, que culminó con una victoria del C.S. Guayaquil por 4 a 0. Se pactó un nuevo encuentro que se desarrollaría en por las festividades de la independencia de Guayaquil, en el antiguo hipódromo al sur de la ciudad. El 12 de octubre de 1912 a las 8 de la mañana comenzó el juego ante 6000 aficionados, porteños y capitalinos empataron sin goles en lo que fue una gran fiesta deportiva. Terminado el juego ambas delegaciones se dirigieron al Hotel Guayaquil donde después de brindarse una copa de champaña se sirvieron un suculento almuerzo criollo. Terminado el ágape Manuel Seminario entregó a Rafael de la Torre, presidente del C.S Quito, una copa de plata que había sido donada por la Municipalidad de Guayaquil. Una invitación a la fábrica de cerveza de Eduardo Gallardo y un banquete en el Club de la Unión cerraron las celebraciones de los primeros encuentros de fútbol "inter city" como lo llamó un diario de la época.A fines de julio de 1915, ante la desaparición de la Liga Deportiva Guayaquil, Seminario propuso la fundación de la Asociación de Football, entidad que tenía como fin organizar los campeonatos de fútbol en la ciudad. A su fundación concurrieron varios clubes entre ellos el Club Nacional que se alzaría con el campeonato de ese año derrotando por 3 a 0 al C.S Unión. En 1916 el Club Nacional revalidó su título conseguido el año anterior derrotando al C.S Oriente. Desde 1918 a 1920 no se realizaron campeonatos debido a la desaparición de la Asociación. Dando paso a la creación de la Liga Ecuador entidad a la que se habían integrado varios clubes entre ellos el Club Sport Norte América. Los encuentros se los disputaba en canchas de tierra de la Plaza La Concordia.El futbol ecuatoriano continuó expandiéndose a otras ciudades, en 1915 nace el primer club de Manabí, el Manta Sport Club, mientras en el Ingenio Valdez de Milagro, se fundó un club con el nombre de su propietario: Enrique Valdez Co**ha. En Ambato, el 31 de agosto de 1915 es fundado el América Sporting Club, mientras en Riobamba, son fundados varios clubes, aunque de efímera existencia, siendo el Centro Deportivo Olmedo, cuyos orígenes se dicen que son anteriores a 1916, el único que ha sobrevivido de aquella época. En 1921 se organizó un triangular entre el Centenario, Club Sport Norte América y los marinos del buque inglés Cambrian, quienes obsequian un escudo para que sea entregado como trofeo en Ecuador, naciendo la disputa del famoso Escudo Cambrian, torneo que se juega entre 1923 y 1931. Para 1922 el deporte en Guayaquil había alcanzado un importante desarrollo pues se practicaban casi todos los deportes y existía al menos un centenar de clubes en las diversas ramas deportivas. Sin embargo la ausencia de entes del voluntariado deportivo se notó más cuando el 15 de junio de 1922 el El Telégrafo publicó una nota periodística en la que se señalaba que el profesor Franz Kopper, un alemán que trabajaba en Quito, estaba empeñado en que Ecuador concurra a los Juegos Olímpicos de Brasil que no era otra cosa que unos Juegos Internacionales Latinoamericanos por el centenario de independencia de ese país, que el Comité Olímpico Internacional había resuelto poner bajo su patrocinio. Ante esta situación, surgió la inquietud de formar en Guayaquil una Federación que agrupara a todos los deportes y pusiera en manos del voluntariado deportivo la dirección de esta actividad, como sucedía en todos los países del mundo. A la cabeza de este movimiento se encontraba Manuel Seminario, quien había iniciado contactos con dirigentes deportivos franceses para consultarlos sobre las formas mejores de organización deportiva, fue así como nació la Federación Deportiva Guayaquil, el 25 de julio de 1922, que vio la luz en las instalaciones de la Asociación de Empleados. Además se crea el primer torneo oficial del fútbol ecuatoriano, la Liga de Guayaquil; en la primera edición de torneo jugaron 14 equipos y el campeón fue el Racing Club. En la capital, la Concentración Deportiva de Pichincha también creó su propio torneo, la Copa de Quito, cuyo primer ganador fue el S.D. Gladiador. En 1924 la Federación Deportiva Guayaquil cambia de nombre a Federación Deportiva del Guayas ampliando su rango de acción con miras a la constitución de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.12​

Hasta ese entonces, los campeonatos y encuentros deportivos eran realizados en precarias condiciones, en canchas con tribunas improvisadas; la Federación Deportiva Guayaquil, con el dinero obtenido por la primera edición de la Liga de Guayaquil, habilitó una cancha de tierra y levantó una rústica tribuna, dando nacimiento a la cancha de Puerto Duarte, posteriormente conocido como estadio Ramón Unamuno, inaugurado el 24 de septiembre de 1922, el cual pasó a ser el principal escenario del fútbol guayaquileño, durante varias décadas. Fue allí donde se habían realizado los torneos de 1922 y 1923. El 8 de octubre de 1923 se aprobó por parte del Concejo Municipal de Guayaquil la creación de la Junta Deportiva Municipal para cuyo efecto el Municipio destina cien mil metros cuadrados de terreno en la parte de la ciudad denominada Puerto Duarte sobre el lado oeste del estero del mismo nombre; los terrenos eran los mismos en los que ya se asentaba la cancha de la Federación Deportiva Guayaquil. Se obtuvo un préstamo del Banco Territorial para lograr la construcción de un estadio en dicho campo, se procedió a aplanar en mayo de 1924 la sarteneja dejada por el invierno y a edificar una tribuna de madera más amplia y consistente de la que ya existía. Fue así como el 8 de octubre de aquel año se reinauguró el lugar, llamado entonces Campo Deportivo Municipal, el primero con pista de estadio que tenía Guayaquil, con un partido entre las selecciones de Guayaquil y Ambato que iban a participar en la segunda disputa del Escudo Cambrian13​ que sería ganado por el elenco porteño por 1 a 0. Entre 1940 y 1949 se disputan los primeros campeonatos nacionales de selecciones amateurs. En la siguiente década comienzan los campeonatos profesionales de balompié en el país, siendo el de Guayas el primero (1951), luego el de Pichincha (1953), y en 1957 a nivel nacional, a pesar de suspenderse en un par de años para retomarlos en 1960.

El 30 de junio de 1967 es fundada la Asociación Ecuatoriana de Fútbol. El 26 de mayo de 1978 se reforman los estatutos y se cambia el nombre de la institución a Federación Ecuatoriana de Fútbol.

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