26/04/2024
Por más malabares verbales que los voceros del gobierno realizan al interpretar los resultados de la consulta popular del pasado 21 de abril, no pueden ocultar que, en los temas medulares, relacionados con el contenido de su política neoliberal, fueron derrotados.
Las preguntas concernientes a la implementación del contrato de trabajo por horas y el sometimiento al arbitraje internacional en contratos establecidos con empresas internacionales, encerraban un claro interés de los dueños del gran capital, es decir, tenían un nítido sello de clase burguesa. Como lo denunciamos desde un inicio, buscaban establecer mecanismos para obtener mayores niveles de ganancias, explotando una fuerza de trabajo menos remunerada, en el un caso, y, en el otro, proteger y también garantizar las utilidades extraídas por los monopolios internacionales en nuestro país. Es lógico que un gobierno encabezado por un elemento proveniente de estos grupos empresariales haya querido garantizar estos beneficios a sus hermanos de clase, pero el pueblo le cerró el paso. Junto al gobierno han sido derrotados los grandes empresarios, los banqueros, todos los neoliberales y los partidos de derecha que lo apoyan.
Estos resultados tienen implicaciones que van mucho más allá de los elementos formales de sus preguntas. Noboa, durante los cinco meses que lleva de gestión, ha hecho gala de sus altos niveles de popularidad y es, precisamente, bajo esas circunstancias que el pueblo le dice NO; pensó que la expectativa popular en el combate a la delincuencia organizada implicaba un apoyo a toda su gestión, pero se ha estrellado con la realidad, el pueblo no apoya medidas que van en contra de sus propios intereses ni apoya a quienes las promueven.
El presidente ha señalado muchas veces que busca la reelección en los comicios del año venidero, pero los resultados del 21 de abril le generan problemas. El pueblo votó para que le garanticen seguridad, pero no apoyó las preguntas que responden a su programa neoliberal. El gobierno tiene en carpeta medidas como la elevación del precio de los combustibles y la privatización de algunas empresas estatales, entre otros aspectos, que serán igualmente rechazadas por los trabajadores y el pueblo, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, frente a gobiernos que intentaron lo que ahora Noboa quiere implementar.
Los resultados del 21 de abril provocan un cambio en la correlación de fuerzas político-sociales en el país. El movimiento popular, las organizaciones de izquierda que llamaron a votar NO en las letras D y E, le pararon el carro a Noboa, le derrotaron en sus pretensiones antipopulares y eso alienta a las nuevas luchas que se prevén contra un gobierno que se pinta de joven y cordial, pero que, en realidad, representa a los tradicionales y prepotentes grupos oligárquicos.