Desde que se conocen los primeros balbuceos del castellano tenemos noticias del sello de la tradicionalidad en nuestro idioma. La Rioja es, en este sentido, una comunidad privilegiada, no ya tanto por las conocidas glosas emilianenses, sino por la presencia de juglares en nuestro territorio que influyeron en la redacción de la Crónica Najerense, llamada así porque fue escrita en el monasterio bene
dictino de Santa María la Real de Nájera (hacia 1175), o en la redacción del poema de Fernán González, cuyo autor acercó los hechos, magnificándolos, a nuestra región. Gonzalo de Berceo es, además de un poeta culto que ha leído las viejas fuentes monásticas, un autor que se inspira y cita las tradiciones populares. Desde la Edad Media y unidas al lenguaje de sus habitantes, circulan dichos, romances, cuentos, oraciones, leyendas y un largo etcétera que conforman lo que venimos llamando Cultura Oral y que han sido elaborados y reelaborados a lo largo de los siglos entre el pueblo llano que ha sabido conjugar la tradición con la creatividad. Aún nos sorprende a todos que en el habla de los hombres y mujeres de nuestro medio rural se mantengan términos específicos que ya aparecen en la documentación medieval. Lo mismo podemos decir de las distintas manifestaciones del folklore y la etnografía. Viejas costumbres que se han mantenido durante siglos como las danzas, los bailes, las romerías, las creencias religiosas, las prácticas supersticiosas, el cancionero vinculado a los ciclos anuales y a los ciclos vitales del ser humano. En definitiva, el patrimonio inmaterial de una cultura que, como su nombre indica, no se sustenta en un objeto sino que permanece flotando en el aire, suspendido en el frágil hilo de la memoria colectiva e individual, memoria que es necesario, hoy más que nunca, conocer y divulgar. Este es el propósito de nuestra página y uno de los objetivos que hace ya muchos años se puso la Asociación Espiral Folk de Alberite. Las nuevas tecnologías nos acercan los viejos testimonios. Desde la Asociación ponemos nuestros fondos al servicio de la sociedad riojana, de la comunidad científica hispana y del sistema educativo con el fin de preservar y difundir nuestro patrimonio.