04/06/2022
La Sociedad de Parques Temáticos de la Comunidad Valenciana (SPTCV), después de su nefasta gestión como conglomerado de infinidad de proyectos como La Ciudad de la Luz, el palacio de Congresos, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Terra Mítica, el circuito urbano de F1 y un largo etcétera de proyectos inacabados o en quiebra técnica.
Durante la era de la siembra del germen del expolio que mantuvo al Partido Popular de Valencia y cuyas consecuencias todos conocemos, se creó este entramado estructural de sociedades satélite, en la que sus dirigentes rotaban continuamente entre sociedades para ocultar el verdadero propósito, que no era otro que dar empleo y sueldos desorbitados a familiares y amigos, sin saber nada de su cometido laboral; además de disponer un dilatado presupuesto que gastaban a discreción, sin importar que las adjudicaciones estuvieran rodeados de opacidad y oscurantismo, siempre dispuestos a obedecer órdenes políticas, sin discutir.
La web de la SPTCV dice “La SOCIEDAD PROYECTOS TEMÁTICOS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA, S.A. (SPTCV) se constituyó como empresa de la Generalitat Valenciana en 1996. Depende de la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital y su accionista único es la Generalitat Valenciana. SPTCV tiene personalidad jurídica propia, plena capacidad de obrar para el desarrollo de sus fines, patrimonio propio, administración autónoma y actúa en régimen de empresa mercantil con sujeción a la Ley de Sociedades de Capital y demás normativa aplicable. El domicilio social está establecido en la ciudad de Alicante”. No es que el gobierno del Botanic haya acabado con ella, no, a ellos también les interesa tener instrumentos con lo que ocultar lo que no quieren que se vea.
La SPTCV tuvo un presupuesto de cerca treinta millones de euros en 2018 a pesar de que ya sabían con exactitud el valor real. Los activos de la Sociedad estaban valorados en 278 millones. En los últimos años, con el Botanic en el gobierno, solo valen 91,6 millones, según el auditor que considera, tras ocho años de investigación, que podría ser menos.
En definitiva, esto es como un grano en el c**o y con el que gastas millones en pomada. Pero la realidad es mucho más desoladora. FEPAL exige al gobierno valenciano que cierre este chiringuito creado con la intención de enmascarar las verdaderas intenciones de un gobierno especulador y expoliador como fue el PP y que, ahora, por los mismos intereses, se mantiene gracias a un gobierno que ha mostrado su verdadera cara con el propósito de otorgar favores secretos e inconfesables.