28/06/2021
Hace 10 años, al formarse la Asamblea de Alosno de Izquierda Unida, ante la proximidad de las elecciones municipales, elaboramos un programa electoral muy concreto donde detallábamos 5 problemas estructurales de Alosno. Fortaleciendo esos 5 déficits, según nuestros estudios, fomentaríamos un modelo económico y social que mejoraría la calidad de vida de nuestros vecinos. Uno de esos 5 problemas fue La Residencia Núñez Limón. Ante su problemática de entonces proponíamos lo siguiente:
1. En pleno siglo XXI una fundación privada que se dedicaba a un temática tan sensible como es que la gente viva sus últimos años de vida con las máximas garantías y calidad de vida, no podía depender del alcalde, cura o juez de paz de turno. Había que modificarla a para tener una gestión de calidad, moderna y transparente bajo una forma semipublica donde el Ayuntamiento de Alosno (y no el alcalde de turno a título personal) guardara un 51% de las acciones y entes privados tuvieran un 49%.
2. La decisión de que una persona ingresara en la Residencia debía ser personal, más allá de su situación personal, social o familiar. Así que si una persona decidía quedarse en casa, el ayuntamiento debía garantizar su bienestar personal. Así se daría un servicio externalizado en la Residencia Núñez Limón. Ese "servicio a domicilio" acrecentaría el patrimonio económico de la Residencia, garantizando no solo los sueldos y derechos laborales de la plantilla de entonces, además la acrecentaría.
10 años después la Residencia Núñez Limón ha cerrado sus puertas. Sus usuarios y usuarias están ubicados en otros centros residenciales. Y sus trabajadores, que han estado 10 años cobrando el 70% de sus sueldos, están en la puerta del ayuntamiento. No están pidiendo el dinero que durante 10 años no han recibido. No están pidiendo una indemnización por despido. No están pidiendo, ni siquiera cobrar íntegramente sus salarios completos del último mes trabajado. Están pidiendo el 70% del sueldo del último mes que han trabajado.
Distintos custodios le han dado mala vida a la Residencia Núñez Limón. Tan mala vida que ha mu**to. Al menos merece un funeral digno.
Siempre, siempre, siempre hay una solución. Y si no existe, se fabrica.
Toda nuestra solidaridad y apoyo a las trabajadoras y trabajadores de la Residencia Núñez Limón.