28/11/2025
Lo que vivimos no es espontáneo. Es estrategia.
Un diseño político y mediático que busca que dejemos de vernos como clase y empecemos a vernos como rivales.
Cuando una persona joven no puede pagar el alquiler, el foco no se pone en los fondos buitre que acumulan pisos y suben precios. El relato señala a quien migra, a quien comparte piso o a quien “no se esfuerza lo suficiente”.
Cuando la luz se dispara, el dedo apunta al consumo doméstico, no a las eléctricas con beneficios históricos.
Cuando los salarios pierden poder adquisitivo, te repiten que “el mercado es así”, pero no mencionan que los márgenes empresariales crecieron más del 25% desde 2019.
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🔥 NOS QUIEREN DIVIDIDOS
Lo que vivimos no es espontáneo. Es estrategia.
Un diseño político y mediático que busca que dejemos de vernos como clase y empecemos a vernos como rivales.
Cuando una persona joven no puede pagar el alquiler, el foco no se pone en los fondos buitre que acumulan pisos y suben precios. El relato señala a quien migra, a quien comparte piso o a quien “no se esfuerza lo suficiente”.
Cuando la luz se dispara, el dedo apunta al consumo doméstico, no a las eléctricas con beneficios históricos.
Cuando los salarios pierden poder adquisitivo, te repiten que “el mercado es así”, pero no mencionan que los márgenes empresariales crecieron más del 25% desde 2019.
Es un patrón. Y está medido al milímetro.
El objetivo es sencillo:
● Enfrentar a funcionariado y asalariados
● Enfrentar a pensionistas y jóvenes
● Enfrentar a mujeres y hombres
● Enfrentar barrios contra barrios
Todo para que nadie mire hacia arriba.
Hacia quienes de verdad toman decisiones.
Hacia quienes concentran riqueza.
Hacia quienes se benefician de este caos premeditado.
El poder necesita una sociedad entretenida en peleas pequeñas.
Porque una sociedad dividida no protesta, no exige y no cambia nada.
También entra en juego la neutralidad fingida: tribunales que se presentan como árbitros cuando sus decisiones benefician siempre al mismo lado, y medios que convierten cada conflicto político en un espectáculo para distraer del conflicto económico real.
Pero hay algo que esta arquitectura del miedo no puede permitir:
Que la gente se organice.
Que entendamos que somos la mayoría social.
Que el problema no es tu vecina, tu compañero o tu barrio.
El problema es un sistema construido para fragmentarnos.
Por eso espacios como este importan.
Porque Únete a nuestro proyecto no es un lema: es la única forma de romper su guion.
Porque contigo podemos salir adelante y construir un relato que no esté escrito por quienes se lucran de vernos enfrentadxs.
La verdad es simple:
Nos quieren divididos porque unidxs seríamos imparables.
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