24/10/2024
PARTE DE MI LIBRO... CUANDO ESTUDIE DELINEACION Y PROYECTISTA...
Mi osadía a los retos, la fuerte personalidad de Arribas, la inteligencia y templanza de Enrique, el desparpajo de Maroto, el narcisismo y usura de Ruiz -era tan roñoso que compro un reloj a un Moro y no me explico cómo lo hizo, pero al final consiguió el reloj y encima el Moro le dio veinte duros para que se fuera y le dejara en paz-. Este grupo alcanzo tal grado de poder y personalidad, que conseguimos el respeto de los Hermanos Maristas, ¡nos hicimos los amos!, dentro de un orden claro está, por eso nuestras sugerencias eran denodadamente atendidas y aprobadas en su mayoría.
El primer año paso rápido pero muy intenso, porque tuvimos que trabajar duro, para sentar las bases para los años siguientes. Los que no éramos de Madrid; los fines de semana nos quedábamos en el internado. Para hacerlos más llevaderos solicitamos, Arribas y yo, fundar un grupo de montañeros para hacer senderismo y acampadas por todo el norte de Madrid y el sur de Segovia. Me nombraron secretario general y Arribas Administrador, incluso nos federamos y le pusimos el nombre de “los MOSAMACAS”, siglas de Montañeros Santa María del Castillo ya que la escuela tiene ese nombre, o amenos en aquellos tiempos “Escuela Profesional Santa María del Castillo. Una de las rutas que más frecuentamos en el 1974, era a la cueva del Reguerillo. Cuando llegamos, nos encontramos que los empleados del Canal de Isabel II (suministradora de las aguas potables de Madrid), para impedir el acceso a su interior, habían puesto una puerta metálica cerrada con un candado.
Cuando fuimos a pedir las llaves al Guarda del Canal, nos dijo que la habían cerrado porque, al ser la cueva tan extensa y peligrosa, habían ocurrido barios percances y la Guardia Civil les obligaban a mantenerla cerrada, hasta que no dispusieran de un plano perfectamente detallado de toda la cueva que les sirva de guía, para cuando entraran los Guardias Civiles de rescate, ya que con frecuencia, ellos mismos se perdían por no disponer de planos para orientarse, en una cueva con multitud de ramales sin salida, haciéndoles perder mucho tiempo, al tener que volver continuamente sobre sus pasos por perder el ramal principal.
-Si es por planos, no se preocupe, si usted nos deja las llaves, en unos pocos fines de semana, yo le hago un plano de toda la cueva, -le conteste orgulloso y con ansias de desarrollar mis dotes de Delineante. -Si es para hacer el plano que nos exige la Guardia Civil, sí, os dejo las llaves, porque, me importuna mucho negarlas cuando me la piden los aficionados a la Espeleología, que disfrutan y aprenden inspeccionando la cueva. No os digo más, que incluso han encontrado ni más ni menos que ¡huesos de osos!, haciendo bueno el escudo de Madrid, demostrando que en Madrid había osos.
Nos acercaba los viernes el hermano Fabián, en el minibús del Colegio, dejándonos en el Pontón de la Oliva; término municipal de Patones de Abajo, y muy cerca del Embalse del Atazar. Con los alimentos y tiendas de campaña modelo canadiense. Alimentos que consistían en barras grandes de lomo adobado, chorizo, salchichón, leche condensada, tabletas de chocolate y muchas barras de pan; una botella de propano con camisas para iluminarnos dentro de la cueva. El sábado entrabamos dos veces, una por la mañana y otra después de comer; los domingos entrabamos una sola vez por la mañana, y a media tarde, acudía el hermano Fabián a por nosotros, para llevarnos de vuelta al cole. Tardamos tres meses en hacer el replanteo del croquis. El Plano fue espectacular, pues le hice en papel vegetal de 3 Metros de largo, por 0,60 centímetros de ancho, la medida justa que tenía la pared del salón de la Casilla del Guarda, donde quedo colgado, y otro a escala más reducida que hice para la Guardia Civil.
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Varios años después, decidí volver con mi mujer y mis hijas a la cueva del Reguerillo, para enseñárselas y contarlas las muchas peripecias vividas en el proceso de proyectar el plano. Lo sorprendente fue, cuando acudimos a comprar bebidas a una taberna que había al lado del Pontón de la Oliva. Cuál fue mi sorpresa, al ver que vendían planos de la cueva, con las premisas para no perderse, ni arriesgarse a caer en varios saltos de nivel, grietas profundas, el famoso Pozo de 6 metros de profundidad. Todo esto, destacado y señalizado en mi plano en cortes de sección, detallando donde había diferencia de altitud, zonas peligrosas o contratiempos para tener en cuenta…
El plano, se le habían apropiado sin mi permiso un club de espeleología de Alcalá de Henares, por el mero hecho de que ellos, guiados con mi plano, ampliaron el ojo de una galería. Que cuando yo le inspeccione, por más que intente llegar más lejos, mi larga estatura y mí anchura de hombros, provocó que me quedara atollado hasta que me desencajaron tirando de mis pies. No obstante, deje indicado en el plano que ese ramal no tenía fin ahí… Ellos, de algún modo, si consiguieron traspasar ese estrechamiento y descubrir un tramo más de cueva. Ese nuevo descubrimiento… le añadieron a mi plano, con las galerías que descubrieron ellos, y ya, con el plano completo, le adosaron una hemeroteca de su Club, una guía de seguimiento y un historial de la cueva. Dejándome a mi sin plano y en el anonimato, a pesar de que mi plano estaba nominado, fechado y firmado.
Por supuesto, que pregunté al tabernero por el paradero de mi plano, -contestándome, -yo también fui guarda del Canal de Isabel. II y recuerdo perfectamente tu plano colgado en la pared de la Casilla del Guarda, porque es muy amigo mío y fui muchas veces a su casilla. Pero el Guarda al que le hiciste el plano se ha jubilado; y cuando e ido a visitarle a su nueva casa, he visto que se llevó tu plano con él, porque la casilla esta desocupada.
En ello estoy. Algún día iré a su casa a ver si puedo recuperar el plano, aceptándome como propietario. Ya no es vital al quedarse desfasado por la ampliación del tramo nuevo, descubierto por los Ingenieros de la Universidad de Alcalá de Henares. Aun así, para mí tiene valor sentimental y de ejemplaridad para mis nietos, para que aprendan amar a la naturaleza y aprendan, como colaborar, allanando el camino al resto de humanos.
Como la cueva tiene varios kilómetros y muchas ramificaciones, espero que mi plano haya servido para no perderse y en el caso de haberse perdido, les sirviera a la Guardia Civil, para encontrarlos.